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    Estudio de la
    Estudio de la 1ª carta de Juan.  Capítulo   2 
     
    CAPÍTULO 2    Hijitos míos, les escribo estas cosas para que no cometan un pecado. Pero, si alguno comete un pecado, tenemos un ayudante que está junto al Padre: Jesucristo, uno que es justo. 2 Él es un sacrificio de reconciliación por nuestros pecados, pero no solo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. 3 Y por esto sabemos que lo hemos llegado a conocer: si seguimos obedeciendo sus mandamientos. 4 El que dice “Yo he llegado a conocerlo” pero no obedece sus mandamientos es un mentiroso, y la verdad no está en él. 5 Pero, si alguien obedece su palabra, el amor a Dios realmente se ha hecho perfecto en él. Por eso sabemos que estamos en unión con él. 6 El que dice que se mantiene en unión con él está obligado a seguir andando como aquel anduvo.
     
    1 Τεκνία μου, ταῦτα γράφω ὑμῖν ἵνα μὴ ἁμάρτητε. καὶ ἐάν τις ἁμάρτῃ, παράκλητον ἔχομεν πρὸς τὸν πατέρα Ἰησοῦν Χριστὸν δίκαιον, 2 καὶ αὐτὸς ἱλασμός ἐστιν περὶ τῶν ἁμαρτιῶν ἡμῶν, οὐ περὶ τῶν ἡμετέρων δὲ μόνον ἀλλὰ καὶ περὶ ὅλου τοῦ κόσμου.
    3 Καὶ ἐν τούτῳ γινώσκομεν ὅτι ἐγνώκαμεν αὐτόν, ἐὰν τὰς ἐντολὰς αὐτοῦ τηρῶμεν. 4 ὁ λέγων ὅτι Ἔγνωκα αὐτόν καὶ τὰς ἐντολὰς αὐτοῦ μὴ τηρῶν ψεύστης ἐστίν, καὶ ἐν τούτῳ ἡ ἀλήθεια οὐκ ἔστιν· 5 ὃς δ' ἂν τηρῇ αὐτοῦ τὸν λόγον, ἀληθῶς ἐν τούτῳ ἡ ἀγάπη τοῦ θεοῦ τετελείωται. Ἐν τούτῳ γινώσκομεν ὅτι ἐν αὐτῷ ἐσμέν· 6 ὁ λέγων ἐν αὐτῷ μένειν ὀφείλει καθὼς ἐκεῖνος περιεπάτησεν καὶ αὐτὸς [οὕτως] περιπατεῖν.
     
     
         Los tiempos verbales, tanto en hebreo como en griego, se deben  traducir con cuidado y precisión. Por ejemplo, la Versión Nácar-Colunga presenta 1 Juan 2:1 así: “Si alguno peca, abogado tenemos ante el Padre, a Jesucristo, justo”. Poco después esa misma traducción vierte 1 Juan 3:6 así: “Todo el que permanece en [Jesús] no peca”. Si ningún seguidor de Jesús peca, ¿qué aplicación tienen las palabras de 1 Juan 2:1?
        La Traducción del Nuevo Mundo resuelve esa aparente contradicción.          En 1 Juan 2:1 dice: “Les escribo estas cosas para que no cometan un pecado          ( ἁμάρτητε,  hamartēte ). Y no obstante, si alguno comete un pecado  ( ἁμάρτῃ  , hamartē) tenemos un ayudante para con el Padre, a Jesucristo, uno que es justo”.
    1Τεκνία μου, ταῦτα γράφω ὑμῖν ἵνα μὴ ἁμάρτητε. καὶ ἐάν τις ἁμάρτῃ, παράκλητον ἔχομεν πρὸς τὸν πατέρα Ἰησοῦν Χριστὸν δίκαιον,
         En este versículo Juan usó el tiempo aoristo del verbo ἁμαρτάνω , hamartanó  que indica la comisión de un pecado aislado, el tipo de error que todos cometemos de vez en cuando porque somos imperfectos. Sin embargo, 1 Juan 3:6 dice: “Todo el que permanece en unión con él no practica el pecado; nadie que practica el pecado lo ha visto ni ha llegado a conocerlo”.
     1 Juan 3:6  6  πᾶς ὁ ἐν αὐτῷ μένων οὐχ ἁμαρτάνει· πᾶς ὁ ἁμαρτάνων οὐχ ἑώρακεν αὐτὸν οὐδὲ ἔγνωκεν αὐτόν
         Aquí Juan empleó el tiempo presente, lo cual indica un derrotero pecaminoso continuo, habitual, que invalidaría la afirmación que hiciera tal persona de ser cristiana.
     
       ¿Por qué dijo Juan que Jesús es nuestro “ayudante” particularmente cuando alguno de nosotros “comete un pecado”? Pues bien, todos erramos a diario, y sabemos que el pecado acarrea la muerte (Eclesiastés 7:20; Romanos 6:23). Sin embargo, Jesús entregó su vida como sacrificio expiatorio y está al lado de nuestro Padre misericordioso para abogar por nosotros. El hecho es que todos necesitamos su intercesión. ¿Cómo la aceptamos? Arrepintiéndonos de nuestros pecados, suplicando el perdón en virtud del sacrificio de Cristo y luchando por no reincidir.
        Durante el reinado milenario, el gobierno de Cristo sobre la Tierra desempeñará un papel sacerdotal a favor de la humanidad obediente. (Rev 5:9, 10; 20:6; 21:1-3.) De este modo terminará el dominio del pecado y la muerte como reyes sobre la humanidad obediente, ahora sujeta a su “ley”; la bondad inmerecida y la justicia serán las cualidades imperantes. (Ro 5:14, 17, 21.) Como los habitantes de la Tierra ya no estarán sujetos al pecado y la muerte, también terminará la necesidad de que Jesús rinda un servicio propiciatorio como “ayudante para con el Padre” por los pecados de los humanos imperfectos. (1Jn 2:1, 2.) La humanidad habrá recuperado la posición que tenía originalmente cuando el hombre perfecto Adán estaba en Edén. En aquel tiempo Adán no necesitaba a nadie entre él y Dios para hacer propiciación. De igual modo, al final del gobierno milenario los habitantes de la Tierra estarán en posición —de hecho, tendrán la obligación— de responder por su proceder ante Jehová Dios como Juez Supremo, sin recurrir a nadie como intermediario o ayudante legal. De ese modo Jehová, el Poder Soberano, pasa a ser “todas las cosas para con todos”. Esto significa que se habrá realizado en su totalidad el propósito de Dios de “reunir todas las cosas de nuevo en el Cristo, las cosas [que están] en los cielos y las cosas [que están] en la tierra”. (1Co 15:28; Ef 1:9, 10.)
        Cuando cometemos errores a pesar de nuestros esfuerzos por hacer lo que está bien, ¿cómo deberíamos sentirnos? Claro, no queremos justificarnos ni minimizar la gravedad de nuestros errores. Pero tampoco debemos dejar que los sentimientos de culpa nos hagan pensar que no merecemos servir a Jehová. ¡Nunca nos demos por vencidos! Nuestro cariñoso Dios nos ha dado el medio para perdonarnos si estamos arrepentidos de corazón. El apóstol Juan dijo: “Les escribo estas cosas para que no cometan un pecado”. Y luego añadió estas palabras tranquilizadoras: “Pero, si alguno comete un pecado [a causa de la imperfección heredada], tenemos un ayudante que está junto al Padre: Jesucristo” (1 Juan 2:1). Así que, gracias al sacrificio de Jesús, Jehová nos permite ser sus siervos aunque seamos imperfectos. ¿Verdad que esto nos motiva a esforzarnos por hacerlo feliz?
          Tenemos que hacer todo lo posible para no pecar. De no ser así, demostramos una lamentable falta de respeto por el amor de Dios, un proceder muy parecido al de los que, como explica Judas, se valían de la bondad inmerecida de Dios como pretexto para la conducta relajada. (Judas 4.)
    ¿En qué sentido es Jesús “un sacrificio propiciatorio”? “Propiciatorio” es aquello que sirve para “aplacar la justicia divina y tener a Dios propicio”, es decir, favorable. Jesús dio su vida como un sacrificio propiciatorio en el sentido de que, al hacerlo, aplacó o satisfizo la norma de justicia perfecta. Y sobre la base de ese sacrificio, Dios podría mostrar misericordia y perdonar los pecados de los que ejercieran fe en Jesús (Juan 3:16; Rom. 6:23).
        La propiciación o sacrificio propiciatorio  satisface la justicia. Todavía tenía que satisfacerse la justicia. Aunque el hombre había sido creado perfecto, perdió esta condición cuando pecó, y tanto él como sus descendientes llegaron a estar bajo la condenación de Dios. La justicia y la fidelidad a los principios de rectitud requerían que Dios ejecutara la sentencia de su ley contra el desobediente Adán. No obstante, el amor movió a Dios, a proporcionar un modo de satisfacer la justicia para que, sin violarla, la descendencia arrepentida del pecador Adán pudiera ser perdonada y consiguiera la paz con Dios. (Col 1:19-23.) Por lo tanto, Jehová “envió a su Hijo como sacrificio propiciatorio por nuestros pecados”. (1Jn 4:10; Heb 2:17.) La propiciación mueve a la consideración propicia o favorable. El sacrificio propiciatorio de Jesús elimina la razón por la que Dios tiene que condenar a los hombres y hace posible que les extienda favor y misericordia. Esta propiciación elimina el cargo de pecado y la condena de muerte resultante en el caso del Israel espiritual y de todos los demás que se valgan de ella. (1Jn 2:1, 2; Ro 6:23.)
          La idea de la sustitución sobresale en ciertos textos bíblicos relativos a la expiación. Por ejemplo, Pablo observó que “Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras” (1Co 15:3), y que “Cristo, por compra, nos libró de la maldición de la Ley, llegando a ser una maldición en lugar de nosotros, porque está escrito: ‘Maldito es todo aquel que es colgado en un madero’”. (Gál 3:13; Dt 21:23.) Pedro comentó: “Él mismo cargó con nuestros pecados en su propio cuerpo sobre el madero, para que acabáramos con los pecados y viviéramos a la justicia. Y ‘por sus heridas ustedes fueron sanados’”. (1Pe 2:24; Isa 53:5.) Pedro también escribió: “Cristo murió una vez para siempre respecto a pecados, un justo por injustos, para conducirlos a ustedes a Dios”. (1Pe 3:18.)
          La base para la reconciliación. Únicamente puede haber una reconciliación completa con Dios por medio del sacrificio de rescate de Cristo Jesús; él es “el camino” y nadie va al Padre sino por él. (Jn 14:6.) Su muerte sirvió de “sacrificio propiciatorio [gr.  Ἱλασμός, hi·la·smón] por nuestros pecados”. (1Jn 2:2; 4:10.)
         La palabra ἱλασμός,  hi·la·smós significa “medio de apaciguamiento; expiación”. Está claro que el sacrificio de Jesucristo no era un “medio de apaciguamiento” en el sentido de que calmara los sentimientos heridos que Dios pudiera tener o le aplacara, pues es patente que la muerte de su amado Hijo no produciría tal efecto. Más bien, ese sacrificio apaciguó o satisfizo las exigencias de la justicia perfecta de Dios al sentar la base recta y justa para el perdón del pecado, a fin de que Dios “sea justo hasta al declarar justo al hombre [pecaminoso por herencia] que tiene fe en Jesús”. (Ro 3:24-26.) Al suministrar el medio para la expiación o compensación completa de los pecados y acciones ilícitas humanas, el sacrificio de Cristo creó una situación propicia para que a partir de ese momento el hombre procurara y consiguiera restablecer una buena relación con el Dios Soberano. (Ef 1:7; Heb 2:17)
     
         Para continuar andando en la luz divina tenemos que obedecer a Jehová. (1 Juan 2:3-6.) Reconocemos que si “continuamos observando sus mandamientos” ‘habremos llegado a conocer’ a Dios, comprendiéndolo a Él y sus cualidades. Quien alegue conocer a Dios pero no le obedezca “es mentiroso”. Por otra parte, “el amor a Dios ha sido perfeccionado”, o hecho completo, si observamos su palabra. “En esto”, es decir, en la muestra de obediencia y amor a Dios, sabemos que estamos “en unión con él”. Estamos obligados a andar así como anduvo su Hijo en la obra de hacer discípulos, en sus tratos con otras personas, y así por el estilo.
    “Corramos  con aguante la carrera que está puesta delante de nosotros —escribió el apóstol Pablo—, mirando atentamente al Agente Principal y Perfeccionador de nuestra fe, Jesús.” (Hebreos 12:1, 2.) Para ser fieles hay que mirar atentamente a Jesucristo.
         La palabra original ( ἀφορῶντες, aphorōntes del verbo ἀφοράω) traducida por “mirar atentamente”, según se usa en las Escrituras Griegas Cristianas, quiere decir “mirar algo sin distracción”, “apartar la mirada de algo a fin de poder ver otra cosa”, “fijar la mirada”. Dice cierta obra de consulta: “En el mismo instante en que el corredor griego aparta la mirada de la pista y la meta final y la vuelve hacia los espectadores, disminuye la velocidad. Así pasa con el cristiano”. Las distracciones pueden frenar nuestro progreso espiritual; por eso tenemos que mirar atentamente a Jesucristo. ¿Y qué buscamos en el Agente Principal? El vocablo griego  ( ἀρχηγὸν, archēgon de  ἀρχηγός, οῦ, ὁ )vertido “agente principal” significa “guía principal”, “el que inicia y abre el camino,pionero, arrastrando tras sí a los otros”. Mirar atentamente a Jesús implica seguir su ejemplo.
       “El que dice que permanece en unión con [Dios] está obligado él mismo también a seguir andando así como anduvo [Jesús]”, afirma la Biblia (1 Juan 2:6). Debemos permanecer en unión con Dios guardando los mandamientos de Jesús como él guardó los de su Padre (Juan 15:10).  Por lo tanto, andar como Jesús anduvo exige que lo miremos como nuestro Guía Principal y sigamos sus pasos atentamente.
      7 Amados, no les escribo un mandamiento nuevo, sino uno antiguo que han tenido desde el principio. Este mandamiento antiguo es la palabra que ustedes oyeron. 8 Con todo, les escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en el caso de él y en el de ustedes, porque la oscuridad se está yendo y la luz verdadera ya está brillando.
     7 Ἀγαπητοί, οὐκ ἐντολὴν καινὴν γράφω ὑμῖν, ἀλλ' ἐντολὴν παλαιὰν ἣν εἴχετε ἀπ' ἀρχῆς· ἡ ἐντολὴ ἡ παλαιά ἐστιν ὁ λόγος ὃν ἠκούσατε. 8  πάλιν ἐντολὴν καινὴν γράφω ὑμῖν, ὅ ἐστιν ἀληθὲς ἐν αὐτῷ καὶ ἐν ὑμῖν, ὅτι ἡ σκοτία παράγεται καὶ τὸ φῶς τὸ ἀληθινὸν ἤδη φαίνει.
          Las Escrituras Griegas Cristianas están repletas de recordatorios sobre mostrarnos amor unos a otros. Jesús dijo que el segundo mandamiento más importante es “amar a tu prójimo como a ti mismo” (Mat. 22:39). Santiago, el medio hermano de Jesús, lo llamó “la ley real” (Sant. 2:8). El apóstol Juan escribió: “Amados, no les escribo un mandamiento nuevo, sino un mandamiento viejo que ustedes han tenido desde el principio. [...] Otra vez, les escribo un mandamiento nuevo” (1 Juan 2:7, 8).
          Ambas expresiones se referían al mismo mandamiento: que los seguidores de Cristo debían amarse desinteresadamente, con espíritu de sacrificio (Juan 13:34, 35).
        El apóstol se refería al mandamiento sobre mostrarse amor fraternal y abnegado (Juan 13:34). Lo llamó “viejo” porque Jesús lo había establecido más de sesenta años antes de que Juan escribiera su primera carta inspirada. Por eso dijo que los creyentes lo habían tenido “desde el principio” de su vida como cristianos. Sin embargo, el mandamiento también era “nuevo” en el sentido de que ya no implicaba solo ‘amar al prójimo como a uno mismo’, sino estar dispuesto a sacrificarse por él (Lev. 19:18; Juan 15:12, 13).
        No obstante, es también “nuevo” porque va más allá del amor al prójimo que requería la Ley y pide que uno esté dispuesto a dar su alma a favor de sus compañeros creyentes. (Levítico 19:18; Juan 15:12, 13.) Dado que nuestro amor abnegado es prueba de que la obediencia a este “mandamiento nuevo” es ‘verdadero tanto en el caso de Cristo como en el nuestro, la oscuridad va pasando y la luz verdadera ya está resplandeciendo’.
         Ahora bien, ¿cuál es la clave para lograrlo?“No se conviertan en lo que detestan”, advirtió el conferenciante. Si uno detesta la forma en que lo tratan pero responde igual, está imitando el comportamiento que odia, y así solo conseguirá hacerse daño. Por el contrario, si buscamos nuevas formas de expresar amor en esas situaciones, haremos brillar “la luz verdadera” que disipa la oscuridad espiritual.
      9 El que dice que está en la luz pero odia a su hermano todavía está en la oscuridad. 10 El que ama a su hermano se mantiene en la luz, y en él no hay nada que lo haga caer. 11 Pero el que odia a su hermano está en la oscuridad y anda en la oscuridad, y no sabe adónde va, porque la oscuridad le ha cegado los ojos.
     9 Ὁ λέγων ἐν τῷ φωτὶ εἶναι καὶ τὸν ἀδελφὸν αὐτοῦ μισῶν ἐν τῇ σκοτίᾳ ἐστὶν ἕως ἄρτι. 10 ὁ ἀγαπῶν τὸν ἀδελφὸν αὐτοῦ ἐν τῷ φωτὶ μένει, καὶ σκάνδαλον ἐν αὐτῷ οὐκ ἔστιν· 11 ὁ δὲ μισῶν τὸν ἀδελφὸν αὐτοῦ ἐν τῇ σκοτίᾳ ἐστὶν καὶ ἐν τῇ σκοτίᾳ περιπατεῖ, καὶ οὐκ οἶδεν ποῦ ὑπάγει, ὅτι ἡ σκοτία ἐτύφλωσεν τοὺς ὀφθαλμοὺς αὐτοῦ.
          ¿Quién verdaderamente está “en la luz”? (1 Juan 2:9-11.) Pues bien, “el que dice que está en la luz y, sin embargo, odia a su hermano” está en oscuridad espiritual “hasta ahora mismo”. Pero, “el que ama a su hermano permanece en la luz” y en su caso no hay “causa de tropiezo”. Aquí la palabra griega σκάνδαλον, ου, τό  indica una trampa con carnada para apresar animales y da a entender que puede ocasionar una caída en el pecado. En efecto, un cristiano profeso que odie a su hermano “no sabe a dónde va, porque la oscuridad le ha cegado los ojos”. (Mateo 13:13-15.) ¿Hará esta advertencia que usted evite la oscuridad espiritual al no permitir que diferencias personales, las mentiras de los apóstatas o cualquier otra cosa destruya su amor fraternal?
         La Biblia atribuye mucha más importancia a la vista espiritual que a la física. Cuando curó a un ciego de nacimiento, Jesús aprovechó la ocasión para señalar lo reprensibles que eran los fariseos, ya que aseguraban tener vista espiritual, pero voluntariamente rehusaban salir de su ceguera. Eran como aquellos que amaban la oscuridad más bien que la luz. (Jn 9:39-41; 3:19, 20.) Cuando se dirigió a la congregación de Éfeso, el apóstol Pablo les dijo que habían sido iluminados los ojos de su corazón. (Ef 1:16, 18.) Jesús señaló que los que profesan ser cristianos, pero no tienen conciencia de su necesidad espiritual, están ciegos y desnudos y no disciernen su condición lastimosa y tambaleante. (Rev 3:17.)
         Así como el permanecer en oscuridad por un largo período de tiempo causaría ceguera, el apóstol Juan asemeja al cristiano que odia a su hermano a alguien que anda errante en una oscuridad que le ciega   (   ἡ σκοτία ἐτύφλωσεν  de τυφλόω, cegar ya sea de forma física, mental o espiritual ). (1Jn 2:11.) Asimismo, Pedro advierte que el que no cultiva los frutos cristianos, el mayor de los cuales es el amor, está “ciego, pues cierra los ojos a la luz”. (2Pe 1:5-9.) La fuente de tal oscuridad y ceguera espiritual es Satanás el Diablo, quien, a pesar de transformarse en ángel de luz, es en realidad “el dios de este sistema de cosas” y de la oscuridad, que ha cegado la mente de los incrédulos para que no disciernan las buenas nuevas acerca del Cristo. (Lu 22:53; 2Co 4:4; 11:14, 15.)
      
    12 Hijitos, les escribo porque sus pecados han sido perdonados por causa del nombre de él. 13 Padres, les escribo porque ustedes han llegado a conocer al que existe desde el principio. Jóvenes, les escribo porque han vencido al Maligno. Niñitos, les escribo porque han llegado a conocer al Padre. 14 Padres, les escribo porque han llegado a conocer al que existe desde el principio. Jóvenes, les escribo porque son fuertes y la palabra de Dios permanece en ustedes, y han vencido al Maligno.
     12  Γράφω ὑμῖν, τεκνία, ὅτι ἀφέωνται ὑμῖν αἱ ἁμαρτίαι διὰ τὸ ὄνομα αὐτοῦ· 13   γράφω ὑμῖν, πατέρες, ὅτι ἐγνώκατε τὸν ἀπ' ἀρχῆς· γράφω ὑμῖν, νεανίσκοι, ὅτι νενικήκατε τὸν πονηρόν. ἔγραψα ὑμῖν, παιδία, ὅτι ἐγνώκατε τὸν πατέρα· 14   ἔγραψα ὑμῖν, πατέρες, ὅτι ἐγνώκατε τὸν ἀπ' ἀρχῆς· ἔγραψα ὑμῖν, νεανίσκοι, ὅτι ἰσχυροί ἐστε καὶ ὁ λόγος τοῦ θεοῦ ἐν ὑμῖν μένει καὶ νενικήκατε τὸν πονηρόν.
     
          Juan expresa su confianza en los “hijitos”, aparentemente aludiendo a la entera congregación. (1 Juan 2:12-14.) Nuestros pecados han sido perdonados ‘por causa del nombre de Cristo’, ya que solo por medio de él Dios hizo posible la salvación. (Hechos 4:12.) Los ungidos ‘conocen al Padre’ porque él los ha engendrado con su espíritu. Algunos de ellos son “padres”, probablemente creyentes de edad madura, con más experiencia y adelantados en sentido espiritual. Conocen a Jesús, quien existió “desde el principio” por el hecho de que Dios lo creó antes de todas las otras cosas.
         Los “jóvenes” a quienes Juan se dirige tal vez sean cristianos de menos edad y con menos experiencia. Ellos “han vencido al inicuo”, Satanás, al no sucumbir a sus “designios”. (2 Corintios 2:11.) En la actualidad esto incluiría, por ejemplo, evitar diversiones inmundas, música sensual y pornografía, cosas que pueden corroer los principios cristianos y ocasionar que uno caiga en inmoralidad sexual. Los “jóvenes” vencen a Satanás porque espiritualmente están “fuertes” y “la palabra de Dios” permanece en ellos. Imitémoslos en aceptar las provisiones espirituales de Dios, rechazar la apostasía y continuar andando en la luz divina.
        El apóstol Juan, quien durante unas siete décadas fue un leal discípulo de Cristo, señaló un factor clave cuando dirigió este elogio a los cristianos fieles: “Son fuertes y la palabra de Dios permanece en ustedes, y han vencido al inicuo”. Aquellos discípulos de Cristo aguantaron, o permanecieron en la palabra de Dios, porque la palabra de Dios permaneció en ellos, porque la valoraron con todo su corazón (1 Juan 2:14, 24). De igual modo hoy día, para ‘aguantar hasta el fin’ hemos de asegurarnos de que la palabra de Dios permanezca en nosotros (Mateo 24:13). ¿Cómo lo conseguiremos? Una ilustración de Jesús nos brinda la respuesta.
        La expresión : “Oye la palabra”.-  En los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas encontramos la ilustración de Jesús acerca de un sembrador que siembra semillas (Mateo 13:1-9, 18-23; Marcos 4:1-9, 14-20; Lucas 8:4-8, 11-15). Al leer estos relatos, notará que el rasgo principal de la parábola es que semillas de la misma clase caen en diversos tipos de terreno, con diferentes resultados. El primer tipo de terreno es duro, el segundo poco profundo, y el tercero espinoso. En cambio, el cuarto tipo es “tierra excelente” y “buena”. Según la propia explicación de Jesús, la semilla es el mensaje del Reino que se halla en la Palabra de Dios, y la tierra representa a personas con distinta condición de corazón. Aunque todas ellas tienen algunos aspectos en común, las simbolizadas por la tierra excelente poseen una característica que las distingue de las demás.
         El pasaje de Lucas 8:12-15 indica que, en los cuatro casos, las personas ‘oyen la palabra’. Sin embargo, las que poseen “un corazón excelente y bueno” no se conforman con oírla, sino que “la retienen y llevan fruto con aguante”. La tierra excelente y buena, por ser blanda y profunda, permite que las raíces penetren, de manera que la semilla brota y produce fruto (Lucas 8:8). Así mismo, quienes tienen un corazón excelente entienden, valoran y asimilan la palabra de Dios (Romanos 10:10; 2 Timoteo 2:7). Esta permanece en ellos, es decir, en su interior, y por tanto, llevan fruto con aguante. De modo que para demostrar el aguante que exige el discipulado cristiano, es imprescindible que valoremos profunda y sinceramente la Palabra de Dios (1 Timoteo 4:15).
      
    15 No amen al mundo ni las cosas que hay en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor al Padre no está en él. 16 Porque nada de lo que hay en el mundo —los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la ostentación de las cosas que uno tiene— proviene del Padre, sino que proviene del mundo. 17 Además, el mundo se está yendo, y sus deseos también, pero el que hace la voluntad de Dios vive para siempre.
     15  Μὴ ἀγαπᾶτε τὸν κόσμον μηδὲ τὰ ἐν τῷ κόσμῳ. ἐάν τις ἀγαπᾷ τὸν κόσμον, οὐκ ἔστιν ἡ ἀγάπη τοῦ πατρὸς ἐν αὐτῷ· 16 ὅτι πᾶν τὸ ἐν τῷ κόσμῳ, ἡ ἐπιθυμία τῆς σαρκὸς καὶ ἡ ἐπιθυμία τῶν ὀφθαλμῶν καὶ ἡ ἀλαζονία / ἀλαζονεία τοῦ βίου, οὐκ ἔστιν ἐκ τοῦ πατρός, ἀλλὰ / ἀλλ' ἐκ τοῦ κόσμου ἐστίν· 17 καὶ ὁ κόσμος παράγεται καὶ ἡ ἐπιθυμία αὐτοῦ, ὁ δὲ ποιῶν τὸ θέλημα τοῦ θεοῦ μένει εἰς τὸν αἰῶνα.
          El discípulo Santiago escribió: “Cada uno es probado al ser provocado y cautivado por su propio deseo”. Y añadió: “Entonces el deseo, cuando se ha hecho fecundo, da a luz el pecado; a su vez, el pecado, cuando se ha realizado, produce la muerte” (Sant. 1:14, 15). En su afán de romper nuestra relación con Dios, Satanás dirige sus ataques a la cuna de nuestros deseos: el corazón.
        ¿Cómo ataca el Diablo nuestro corazón? “El mundo entero yace en el poder del inicuo”, dice la Biblia (1 Juan 5:19). Por lo tanto, sus armas incluyen “las cosas que están en el mundo” ( 1 Juan 2:15, 16). El Diablo lleva miles de años diseñando el sistema malvado que hoy nos rodea. Puesto que vivimos en este mundo, debemos estar en guardia contra sus astutas estrategias (Juan 17:15).
        Satanás se vale de trampas para corromper los deseos de nuestro corazón. El apóstol Juan mencionó tres señuelos: 1) “el deseo de la carne”, 2) “el deseo de los ojos” y 3) “la exhibición ostentosa del medio de vida”. El Diablo recurrió a los tres cuando tentó a Jesús en el desierto. Y los ha empleado durante tanto tiempo que hoy es un verdadero experto y sabe cuál usar con cada persona teniendo en cuenta sus debilidades. Ahora bien, antes de analizar qué podemos hacer para protegernos, veamos cómo los utilizó en el caso de Eva y el propio Hijo de Dios, y la manera tan distinta en que cada uno reaccionó.
    “El deseo de la carne”.- Los seres humanos tenemos una necesidad básica: alimentarnos. Por eso mismo, nuestro Creador diseñó la Tierra para que produjera alimento en abundancia. Pero Satanás puede utilizar ese deseo natural para apartarnos de hacer la voluntad de Dios. Veamos cómo lo hizo en el caso de Eva ( Génesis 3:1-6). Le dijo que podía comer del fruto del “árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo” y que no moriría (Gén. 2:9). Es más, le aseguró que, en cuanto comiera de él, llegaría a ser igual que Dios. Con estas palabras, Satanás insinuó que ella no necesitaba obedecer a Jehová para seguir con vida. ¡Qué mentira tan descarada! ¿Qué haría Eva? Tenía dos opciones: rechazar de plano aquella idea, o seguir dándole vueltas y dejar que el deseo de comer el fruto creciera. Lamentablemente, a pesar de tener a su disposición todos los demás árboles, Eva decidió seguir pensando en lo que el Diablo le dijo acerca del árbol que estaba en medio del jardín. ¿Con qué resultado? “Empezó a tomar de su fruto y a comerlo.” Satanás había sembrado en ella un deseo por algo que el Creador había prohibido.
         Satanás empleó la misma táctica para tentar a Jesús en el desierto. Como este llevaba cuarenta días y cuarenta noches sin comer, el Diablo trató de apelar a su deseo de alimentarse. “Si eres hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan”, le dijo (Luc. 4:1-3). Jesús tenía dos opciones: podía realizar un milagro para satisfacer su hambre, o podía no hacerlo. Él sabía que no debía emplear su poder sobrenatural para complacerse a sí mismo. Aunque estaba hambriento, su relación con Jehová le importaba mucho más. Por eso contestó: “Está escrito: ‘No de pan solamente debe vivir el hombre sino de todo lo que procede de la boca de Jehová’” (Luc. 4:4, nota).
        “El deseo de los ojos”.- Juan mencionó otro señuelo: “el deseo de los ojos”. Esta expresión sugiere que es posible empezar a desear algo con tan solo mirarlo. En el caso de Eva, Satanás apeló a este deseo y dijo: “Tendrán que abrírseles los ojos”. Cuanto más miraba ella el fruto, más lo deseaba. Sí, “a los ojos [el árbol] era algo que anhelar”.
        ¿Y cómo utilizó Satanás “el deseo de los ojos” para tentar a Jesús? “Le mostró todos los reinos de la tierra habitada en un instante de tiempo; y [...] le dijo: ‘Te daré toda esta autoridad y la gloria de ellos’.” (Luc. 4:5, 6.) Obviamente, Jesús no vio todos aquellos reinos con sus ojos físicos. Satanás se los mostró en una visión, pensando que se sentiría tentado al ver su gloria. Entonces tuvo el atrevimiento de decirle: “Si tú haces un acto de adoración delante de mí, todo será tuyo” (Luc. 4:7). Jesús, sin embargo, no quería en absoluto ser la clase de persona que Satanás deseaba que fuera. Por eso contestó: “Está escrito: ‘Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es solo a él a quien tienes que rendir servicio sagrado’” (Luc. 4:8).
    “La exhibición ostentosa del medio de vida ”.- Un comentario bíblico explica que la frase “la ostentación de las cosas que uno tiene” se refiere a alguien que “procura hacerse más importante de lo que es”. Los cristianos no necesitamos que los demás nos admiren. Más bien, seguimos este consejo de la Biblia: “No nos volvamos egocéntricos, fomentando competencias entre unos y otros y envidiándonos unos a otros” (Gál. 5:26). Si somos humildes, no se nos contagiará el espíritu vanidoso de este mundo.
       Entre las cosas que hay en el mundo, Juan mencionó “la exhibición ostentosa del medio de vida”. Cuando Adán y Eva eran los únicos habitantes del planeta, no podían exhibir ante otras personas todo lo que tenían. Pero igualmente manifestaron una actitud orgullosa. ¿Cómo? Al tentar a Eva, Satanás insinuó que Jehová la estaba privando de algo maravilloso. Le dijo que el día que probara el fruto del “árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo” llegaría a ser “como Dios, conociendo lo bueno y lo malo” (Gén. 2:17; 3:5). Con estas palabras, le dio a entender que ella podía independizarse de Jehová. Al parecer, el orgullo la impulsó a creerse aquella mentira. Pensando que no moriría, Eva comió del fruto. ¡Qué equivocada estaba!
         A diferencia de Eva, ¡qué magnífico ejemplo de humildad nos dejó Jesús! Satanás quiso tentarlo nuevamente, esta vez para que hiciera algo que impresionara a otros y pusiera a prueba a Jehová, pero Jesús sabía que aquello sería una clara muestra de orgullo. Por eso respondió sin rodeos: “Dicho está: ‘No debes poner a prueba a Jehová tu Dios’” ( Lucas 4:9-12).
      ¿Cómo podemos proteger nuestra amistad con Jehová ?.- Hoy en día, Satanás se vale de tácticas parecidas a las que usó con Eva y con Jesús. Apela al “deseo de la carne” promoviendo la inmoralidad y los excesos en la comida y la bebida. También trata de despertar “el deseo de los ojos” por medio de la pornografía, sobre todo en Internet, y así captar la atención de quien está desprevenido. Además, intenta alimentar el deseo de prominencia, poder y riquezas para que la gente se vuelva orgullosa y haga una “exhibición ostentosa” de todo lo que tiene.
       “Las cosas que están en el mundo” pueden compararse a los cebos que emplea un pescador. Son atrayentes, pero esconden un anzuelo. Satanás se aprovecha de lo que las personas tal vez consideren necesidades básicas para hacerles desear aquello que Dios prohíbe. Sus engañosas tentaciones están diseñadas para despertar en nosotros malos deseos y corromper nuestro corazón. Con ellas, el Diablo pretende hacernos creer que nuestras necesidades y comodidades son más importantes que obedecer a Jehová. ¿Morderemos el anzuelo?
     
          Otra manera como Satanás busca entramparnos es induciéndonos a amar a este mundo, es decir, la sociedad humana injusta alejada de Dios. Jesús llamó al Diablo “el gobernante del mundo” y agregó: “Él no tiene dominio sobre mí” (Juan 14:30). Nunca permitamos que Satanás nos domine. Por supuesto, somos conscientes de que “el mundo entero yace en el poder de [ese] inicuo” (1 Juan 5:19). Fue por eso por lo que el Diablo pudo ofrecer a Jesús “todos los reinos del mundo” a cambio de un acto de adoración apóstata, algo a lo que el Hijo de Dios se negó rotundamente (Mateo 4:8-10). El mundo gobernado por Satanás odia a los seguidores de Cristo (Juan 15:18-21). ¡Con razón el apóstol Juan nos advirtió que no amáramos al mundo!  No debemos amar al mundo, pues su modo de vida atrae a la carne pecaminosa pero se opone diametralmente a las normas de Jehová Dios.
        ¿Qué podemos hacer si abrigamos amor al mundo en el corazón? En ese caso, roguemos a Jehová que nos ayude a vencer dicho amor junto con los deseos carnales que lo acompañan (Gálatas 5:16-21). De seguro lucharemos por mantenernos “sin mancha del mundo” si recordamos que “las fuerzas espirituales inicuas” son “los gobernantes mundiales” invisibles de la sociedad humana injusta (Santiago 1:27; Efesios 6:11, 12; 2 Corintios 4:4).
         Con relación a sus discípulos, Jesús dijo: “Ellos no son parte del mundo, así como yo no soy parte del mundo” (Juan 17:16). Los cristianos ungidos y sus compañeros dedicados a Dios se esfuerzan por permanecer limpios en sentido moral y espiritual, así como por estar separados del mundo (Juan 15:19; 17:14; Santiago 4:4). Este mundo injusto nos odia porque no pertenecemos a él y porque somos ‘predicadores de justicia’ (2 Pedro 2:5). Es cierto que vivimos en medio de una sociedad en la que hay fornicadores, adúlteros, extorsionistas, idólatras, ladrones, mentirosos y borrachos (1 Corintios 5:9-11; 6:9-11; Revelación 21:8). Pero no respiramos “el espíritu del mundo”, porque esta fuerza motivadora pecaminosa no nos controla (1 Corintios 2:12).
     
         ¿Qué es amor apropiado para la gente del mundo?.- ¿Significaría el ‘no hacerse parte del mundo’ también hacerse un ‘odiador de la humanidad’? Si así fuera, uno se pondría en contra de Jehová Dios, quien, como dijo su Hijo Jesús, “tanto amó [...] al mundo [de la humanidad] que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna”. De modo que la bondad y compasión de Dios para con gente de toda clase nos da el ejemplo que debemos seguir. (Juan 3:16; Mateo 5:44-48.)
        Pero ¿no nos dice el apóstol Juan: “No estén amando ni al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”? Si Dios mismo amó al mundo, ¿por qué dijo esto el apóstol? (1 Juan 2:15.)
          La Biblia muestra que Dios ama al mundo de la humanidad sencillamente como criaturas humanas en estado imperfecto y moribundo y en desesperada necesidad de ayuda. Por otra parte, Satanás ha organizado a la mayoría de la humanidad en oposición a Dios. Es de ese “mundo” —la sociedad humana apartada de Dios y bajo el control de Satanás— del cual tienen que separarse los cristianos verdaderos. (Santiago 1:27.)
         Esos deseos de la carne y de los ojos y de ensalzamiento personal ciertamente ‘se originan del mundo’. Fueron lo que se desarrolló en los primeros padres de la humanidad e hizo que buscaran independizarse de Dios para procurar satisfacciones egoístas. El seguir estos deseos egoístas resultó en la violación de las leyes de Dios. (Génesis 3:1-6, 17.)
          Considere lo que ve a su alrededor. ¿No edifica la mayoría de la gente su vida alrededor de los deseos de la carne y de los ojos y de “la exhibición ostentosa del medio de vida de uno”? ¿No son estas cosas las que dan forma a sus esperanzas e intereses, y gobiernan la manera como actúan y tratan unos con otros? Debido a esto, la historia de la humanidad es un largo registro de desunión y de guerra, inmoralidad y crimen, de codicia comercial y opresión, de orgullosa ambición y de luchar por fama y poder.
          Podemos ver, pues, que amar al mundo como Dios lo hace difiere muchísimo de amar sus malos deseos y prácticas, que él condena. El amor de Dios a la humanidad ha hecho posible obtener libertad de esos deseos pecaminosos y sus malos resultados, entre los cuales está la muerte misma. Él expresó ese amor dando a su propio Hijo para rescatar a la humanidad. Pero si alguien rechaza ese sacrificio y continúa en la desobediencia, la Biblia dice que “la ira de Dios permanece sobre él”. (Juan 3:16, 36; Romanos 5:6-8.)
        Cómo mantenerse libre del control del “gobernante de este mundo”.-  Entonces, ¿qué hay de nosotros? ¿‘Amamos’ a las personas del mundo en el sentido de tener el deseo sincero de ayudarles a hallar el camino a la vida en el favor de Dios, o amamos las mismísimas cosas que les impiden llegar a ser siervos de Dios... el espíritu de independencia, la exhibición ostentosa de sus recursos, la confianza en su propia importancia y gloria? Si nos encanta estar con la gente por tales cualidades, entonces estamos ‘amando al mundo’ de la manera que condenó el apóstol.
        En los días de Jesús muchas personas amaban los caminos del mundo. Por eso evitaron declararse denodadamente discípulos de Jesús. No querían perder su popularidad ni su puesto entre la gente en sus círculos sociales y religiosos. Amaban la alabanza de los hombres más que la aprobación de Dios. (Juan 12:42, 43.) Es verdad que algunas hacían obras de caridad y ejecutaban otros actos religiosos. Pero efectuaban estas cosas principalmente porque deseaban la alta estima de otras personas. (Mateo 6:1-6; 23:5-7; Marcos 12:38-40.) ¿No ve usted que la gente muestra ese mismo amor por el mal proceder del mundo hoy día? Sin embargo, la Biblia indica que esa clase de “amor” solamente puede llevar a la destrucción.
           El propio Hijo de Dios fue sometido a tentación en estos mismos sentidos. Se hizo el esfuerzo por despertar en él el deseo egoísta de hacer una exhibición ostentosa para impresionar a la gente... para llegar a ser como el mundo. Hasta se le ofreció gobernación sobre todos los reinos del mundo con su gloria. Él rechazó redondamente aquellos llamamientos a los deseos egoístas. Estos venían de aquel que originalmente había desafiado la soberanía de Jehová Dios, Satanás el Diablo. (Lucas 4:5-12.)
        La capacidad de pensar nos ayudará a hacer frente a otra presión sutil. Cuando el viento dirige las olas contra el costado del barco, se denomina mar de través. En condiciones meteorológicas normales, el mar de través puede desviar la nave de su rumbo lentamente; en cambio, en un temporal es capaz de hacerla zozobrar.
        De igual modo, si sucumbimos a la presión que ejerce este mundo malvado para que disfrutemos de todo lo que tiene que ofrecernos, nos arriesgamos a que su estilo de vida materialista nos descarríe en sentido espiritual (2 Timoteo 4:10). De no controlarlo, el amor al mundo acabaría desviándonos por completo del “rumbo” cristiano (1 Juan 2:15). ¿Cómo nos ayudará al respecto la capacidad de pensar?
        Primero, nos permitirá prever los peligros que tengamos que afrontar. El mundo se vale de toda treta comercial imaginable para atraernos. Promueve sin cesar un modelo de vida que supuestamente todo el mundo debería seguir, a saber, el ostentoso estilo de vida de los ricos, las estrellas del espectáculo y los famosos (1 Juan 2:16). Se nos garantiza también la admiración y el favor general, en especial de parte de nuestros compañeros y vecinos. La capacidad de pensar nos ayudará a contrarrestar esta propaganda, recordándonos la importancia de ‘permanecer exentos del amor al dinero’, pues Jehová ha prometido que ‘de ningún modo nos dejará’ (Hebreos 13:5).
       Segundo, la capacidad de pensar impedirá que sigamos a los que se han “desviado de la verdad” (2 Timoteo 2:18). Resulta muy difícil contradecir a las personas que hemos amado y en quienes hemos confiado (1 Corintios 15:12, 32-34). Sin embargo, hasta la más mínima influencia de los que han abandonado la senda del cristianismo podría frenar nuestro progreso espiritual y acabar poniéndonos en peligro. Nos asemejaríamos a un barco que deriva solo un grado del rumbo trazado. Al final de una travesía larga se habrá desviado muchísimo de su puerto de destino (Hebreos 3:12).
         La capacidad de pensar nos permitirá determinar dónde nos hallamos en sentido espiritual y adónde nos dirigimos. Quizá reconozcamos la necesidad de participar a mayor grado en las actividades cristianas (Hebreos 6:11, 12).
       Recuerde que “el mundo va pasando” y será destruido. (2 Pedro 3:6.) Sus deseos y esperanzas perecerán junto con él y los que lo aman. “Pero —dice Juan— el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” Por lo tanto, mantengamos ante nosotros la esperanza de vida eterna por medio de ‘repudiar los deseos mundanos’ y continuar andando en la luz divina. (Tito 2:11-14.)
     
    18 Niñitos, es la última hora. Ustedes oyeron que viene el anticristo. Incluso ahora han aparecido muchos anticristos, y por eso sabemos que es la última hora. 19 Ellos salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros; porque, si hubieran sido de los nuestros, se habrían quedado con nosotros. Pero salieron para que quedara claro que no todos son de los nuestros. 20 Ustedes han recibido una unción que viene del santo, y todos ustedes tienen conocimiento. 21 Les escribo no porque no conozcan la verdad, sino porque la conocen y porque ninguna mentira proviene de la verdad.
     
    18  Παιδία, ἐσχάτη ὥρα ἐστίν, καὶ καθὼς ἠκούσατε ὅτι ἀντίχριστος ἔρχεται, καὶ νῦν ἀντίχριστοι πολλοὶ γεγόνασιν· ὅθεν γινώσκομεν ὅτι ἐσχάτη ὥρα ἐστίν.   
    19  ἐξ ἡμῶν ἐξῆλθαν, ἀλλ' οὐκ ἦσαν ἐξ ἡμῶν· εἰ γὰρ ἐξ ἡμῶν ἦσαν, μεμενήκεισαν   ἂν μεθ' ἡμῶν· ἀλλ' ἵνα φανερωθῶσιν ὅτι οὐκ εἰσὶν πάντες ἐξ ἡμῶν. 20  καὶ ὑμεῖς χρίσμα ἔχετε ἀπὸ τοῦ ἁγίου· [καὶ] οἴδατε πάντες 21  οὐκ ἔγραψα ὑμῖν ὅτι οὐκ οἴδατε τὴν ἀλήθειαν, ἀλλ' ὅτι οἴδατε αὐτήν, καὶ ὅτι πᾶν ψεῦδος ἐκ τῆς ἀληθείας οὐκ ἔστιν.
     
    Anticristo .-Significa “contra (o en lugar de) Cristo”. Aparece cinco veces en las Escrituras tanto en singular como en plural, todas ellas en dos de las epístolas de Juan.   Este tema no era nuevo para los cristianos cuando Juan escribió sus cartas (alrededor del año 98 E.C.). En 1 Juan 2:18 se lee: “Niñitos, es la última hora, y, así como han oído que el anticristo (gr.ἀντίχριστος , an·tí·kjri·stos) viene, aun ahora ha llegado a haber muchos anticristos; del cual hecho adquirimos el conocimiento de que es la última hora”. La declaración de Juan muestra que hay muchos anticristos individuales, aunque todos juntos podrían formar una persona compuesta designada como “el anticristo”. (2Jn 7.) El uso de la expresión “hora” para referirse a un período de tiempo relativamente breve o de duración indeterminada se encuentra en otros escritos de Juan. (Véanse Jn 2:4; 4:21-23; 5:25, 28; 7:30; 8:20; 12:23, 27.) De modo que no limita la aparición, existencia y actividad del anticristo a algún tiempo futuro, más bien, dice que ya está presente e indica que seguirá existiendo. (1Jn 4:3.)
         Identificación. Aunque en el pasado en repetidas ocasiones se ha intentado identificar al “anticristo” con un individuo, como pudiera ser Pompeyo, Nerón o Mahoma (este último a instancias del papa Inocencio III en 1213 E.C.), o con una organización específica —según la opinión de los protestantes “el anticristo” aplica al papado—, las declaraciones inspiradas de Juan muestran que el término tiene una aplicación amplia y abarca a todos aquellos que niegan que “Jesús es el Cristo” y el Hijo de Dios que vino “en carne”. (1Jn 2:22; 4:2, 3; 2Jn 7; compárese con Jn 8:42, 48, 49; 9:22.)
        El negar a Jesús como el Cristo e Hijo de Dios incluye necesariamente la negación de algunas o de todas las enseñanzas bíblicas sobre él: su origen, su lugar en el propósito de Dios, su cumplimiento de las profecías de las Escrituras Hebreas como el Mesías prometido, su ministerio, sus enseñanzas y sus profecías, así como cualquier forma de oposición a él o cualquier esfuerzo por reemplazarlo de su posición de Sumo Sacerdote y Rey asignado por Dios. Esto se ve en otros textos, que, si bien no usan el término “anticristo”, expresan en esencia la misma idea. Así, Jesús declaró: “El que no está de mi parte, contra mí está, y el que no recoge conmigo, desparrama”. (Lu 11:23.) En 2 Juan 7 se muestra que estos podrían actuar como engañadores, así que el “anticristo” incluiría a los que son “falsos Cristos” y “falsos profetas”, así como a aquellos que realizan obras poderosas en el nombre de Jesús pero que él clasifica como “obradores del desafuero”. (Mt 24:24; 7:15, 22, 23.)
         Además, en vista de la regla dada por Jesús en el sentido de que cualquier cosa que se hiciese contra sus verdaderos seguidores sería como hacérsela a él (Mt 25:40, 45; Hch 9:5), el término también debe incluir a quienes los persiguen, lo que significa que debería quedar comprendida en él “Babilonia la Grande”. (Lu 21:12; Rev 17:5, 6.)
         Juan menciona específicamente a los apóstatas como parte del anticristo cuando hace referencia a aquellos que “salieron de entre nosotros”, al abandonar la congregación cristiana. (1Jn 2:18, 19.) Por lo tanto, incluye al “hombre del desafuero” o “hijo de la destrucción” del que habla Pablo, así como a los “falsos maestros” que Pedro denuncia por formar sectas destructivas y que ‘repudian hasta al dueño que los compró’. (2Te 2:3-5; 2Pe 2:1)
    En la descripción simbólica de Revelación 17:8-15 y 19:19-21 se muestra que también son parte del anticristo tanto reinos como naciones y organizaciones. (Compárese con Sl 2:1, 2.)
         Las Escrituras muestran que todas las partes integrantes del anticristo antes mencionadas se encaminan hacia su venidera destrucción a causa de su derrotero de oposición.
     
    En resumen:
    El anticristo no es una sola persona, una organización en particular o una entidad, pues la Biblia dice que hay “muchos anticristos” (1 Juan 2:18). De hecho, el término “anticristo”, que proviene de una palabra griega que significa “contra (o, en lugar de) Cristo”, se refiere a cualquiera que haga lo siguiente:
    ● Negar que Jesús es el Cristo, o el Mesías, o que es el Hijo de Dios (1 Juan 2:22).
    ● Oponerse a Cristo, el Ungido de Dios (Salmo 2:1, 2; Lucas 11:23).
    ● Hacerse pasar por el Cristo (Mateo 24:24).
    ● Perseguir a los seguidores de Cristo, pues, para Jesús, lo que se les hace a ellos es como si se lo hicieran a él mismo (Hechos 9:5).
    ● Afirman que son cristianos, pero en realidad hacen lo que es malo o engañan a la gente fingiendo ser lo que no son (Mateo 7:22, 23; 2 Corintios 11:13).
    Aunque la Biblia califica a los que hacen estas cosas de anticristos, también se refiere a ellos de forma colectiva como “el anticristo” (2 Juan 7). El anticristo apareció por primera vez en el tiempo de los apóstoles y se ha mantenido activo desde entonces, tal como había predicho la Biblia (1 Juan 4:3).
    Cómo podemos identificar a los anticristos
    ● Los anticristos promueven ideas falsas sobre Jesús (Mateo 24:9, 11). Por ejemplo, los que defienden la doctrina de la Trinidad o que Jesús es el Dios Altísimo van en contra de Jesús, pues él enseñó: “El Padre es mayor que yo” (Juan 14:28).
    ● Además, no aceptan lo que Jesús dijo sobre cómo actúa el Reino de Dios. Por ejemplo, algunos líderes religiosos dicen que Jesús utiliza a gobiernos humanos para intervenir en los asuntos políticos. Sin embargo, esta idea contradice lo que enseñó Jesús, quien declaró: “Mi reino no es parte de este mundo” (Juan 18:36).
    ● Afirman que Jesús es su Señor, pero no obedecen sus mandamientos, entre los cuales está el de predicar las buenas nuevas del Reino (Mateo 28:19, 20; Lucas 6:46; Hechos 10:42).
     
         Cuando el término “hora” se usa de manera simbólica o figurada, significa un período de tiempo relativamente corto. Jesús dijo a la muchedumbre que fue contra él: “Esta es su hora y la autoridad de la oscuridad”. (Lu 22:53.) Se dice que los diez cuernos de la bestia salvaje de color escarlata representan diez reyes que reciben autoridad como tales con la bestia salvaje durante “una hora”. (Rev 17:12.) Se exclama sobre Babilonia la Grande: “¡[...] En una sola hora ha llegado tu juicio!”. (Rev 18:10.) Además, en armonía con las palabras de Jesús referentes al trigo y la mala hierba (Mt 13:25, 38), las advertencias de Pablo en cuanto a la apostasía venidera (Hch 20:29 y 2Te 2:3, 7) y la declaración de Pedro en 2 Pedro 2:1-3, el apóstol Juan —el que sobrevivió a los demás apóstoles— muy bien pudo decir: “Niñitos, es la última hora, y, así como han oído que el anticristo viene, aun ahora ha llegado a haber muchos anticristos; del cual hecho adquirimos el conocimiento de que es la última hora”. Era un tiempo muy breve, de hecho, la “última hora”, la parte final del período apostólico, después del cual la apostasía brotaría en toda su plenitud. (1Jn 2:18.)
        Cuando Juan  advierte en contra de los anticristos. (1 Juan 2:18, 19.) Él les recuerda a sus compañeros creyentes que fue de los apóstoles que ‘oyeron que el anticristo viene’. La aparición de “muchos anticristos” mostraba que era “la última hora”, es decir, la última parte del período apostólico. Aunque los que están ‘en contra de Cristo’ forman un “anticristo” compuesto, muchos anticristos individuales pretendieron adorar a Dios pero “no eran de nuestra clase” y abandonaron el cristianismo verdadero. Nos satisface ver que la partida o expulsión de estas personas impide que se corrompa la congregación.
         Los cristianos leales engendrados por espíritu rechazan los puntos de vista de los apóstatas. Dado que la “unción del santo”, Jehová, los ayuda a entender su Palabra, ‘todos ellos tienen conocimiento’. ( 1 Juan 2:20, 21.) Con certeza conocen “la verdad” con relación a Jesucristo, mientras que los apóstatas tienen ideas erróneas acerca de él. Puesto que “ninguna mentira se origina de la verdad”, todos los que aman a Jehová rechazan tales puntos de vista falsos y a los que abogan por ellos.
         Los que han recibido esta invitación tan especial no necesitan que nadie más les confirme que han sido ungidos con espíritu. Jehová mismo se encarga de que no tengan ninguna duda. El apóstol Juan les dice a estos cristianos: “Ustedes tienen una unción [o llamado] del santo; todos ustedes tienen conocimiento. Y en cuanto a ustedes, la unción que recibieron de él permanece en ustedes, y no necesitan que nadie les esté enseñando; antes bien, como la unción de él les está enseñando acerca de todas las cosas, y es verdad y no es mentira, y así como les ha enseñado, permanezcan en unión con él” (1 Juan 2:20, 27). Desde luego, los cristianos ungidos necesitan instrucción igual que todos los demás. Lo que Juan quiso decir es que no necesitan que nadie les diga que han sido invitados al cielo: ¡la fuerza más poderosa del universo se lo ha confirmado!
     
    22 ¿Quién es el mentiroso? ¿No es el que niega que Jesús es el Cristo? Este es el anticristo: el que niega al Padre y al Hijo. 23 Todo el que niega al Hijo tampoco tiene al Padre. Pero el que reconoce al Hijo también tiene al Padre. 24 Y ustedes, que lo que oyeron desde el principio permanezca en ustedes. Si lo que oyeron desde el principio permanece en ustedes, también ustedes permanecerán en unión con el Hijo y en unión con el Padre. 25 Además, esto es lo que él mismo nos prometió: la vida eterna.
      
     22Τίς ἐστιν ὁ ψεύστης εἰ μὴ ὁ ἀρνούμενος ὅτι Ἰησοῦς οὐκ ἔστιν ὁ χριστός; οὗτός ἐστιν ὁ ἀντίχριστος, ὁ ἀρνούμενος τὸν πατέρα καὶ τὸν υἱόν. 23πᾶς ὁ ἀρνούμενος τὸν υἱὸν οὐδὲ τὸν πατέρα ἔχει· ὁ ὁμολογῶν τὸν υἱὸν καὶ τὸν πατέρα ἔχει. 24Ὑμεῖς ὃ ἠκούσατε ἀπ' ἀρχῆς, ἐν ὑμῖν μενέτω· ἐὰν ἐν ὑμῖν μείνῃ ὃ ἀπ' ἀρχῆς ἠκούσατε, καὶ ὑμεῖς ἐν τῷ υἱῷ καὶ ἐν τῷ πατρὶ μενεῖτε. 25καὶ αὕτη ἐστὶν ἡ ἐπαγγελία ἣν αὐτὸς ἐπηγγείλατο ἡμῖν, τὴν ζωὴν τὴν αἰώνιον.
     
     
          El único escritor bíblico que usa la palabra anticristo es el apóstol Juan. ¿Qué dice de él? En su primera carta comenta: “Es la última hora, y, así como han oído que el anticristo viene, aun ahora ha llegado a haber muchos anticristos; del cual hecho adquirimos el conocimiento de que es la última hora. Ellos salieron de entre nosotros, pero no eran de nuestra clase [...]. ¿Quién es el mentiroso si no es el que niega que Jesús es el Cristo? Este es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo” (1 Juan 2:18, 19, 22).
           ¿Qué aprendemos de estas palabras? Juan habla de “muchos anticristos”, dando a entender que el anticristo lo forman varias personas. Según él, los que lo integran esparcen mentiras —como que Jesús no es el Cristo— o intentan esconder la verdadera identidad de Jesucristo y su Padre. Por lo tanto, pueden ser individuos que engañen a la gente fingiendo ser el Cristo u organizaciones que proclaman ser sus representantes a fin de ganar adeptos. Juan dice que todas estas personas “salieron de entre nosotros”, lo que indica que han rechazado las enseñanzas cristianas. Es más, este grupo ya existía en el tiempo de Juan. Al parecer, la expresión “la última hora” se refería a los años previos a la muerte del último apóstol de Jesús.
          ¿Qué más dijo Juan sobre el anticristo? Afirmó que enseñaría ideas religiosas falsas, pues dijo: “Toda expresión inspirada que confiesa que Jesucristo ha venido en carne se origina de Dios, pero toda expresión inspirada que no confiesa a Jesús no se origina de Dios. Además, esta es la expresión inspirada del anticristo que ustedes han oído que venía, y actualmente ya está en el mundo” (1 Juan 4:2, 3). Más tarde, en su segunda carta, repitió la idea: “Muchos engañadores han salido al mundo, personas que no confiesan a Jesucristo como venido en carne. Este es el engañador y el anticristo” (2 Juan 7). Está claro que para Juan el anticristo es quien esparce mentiras acerca de Jesucristo y de lo que él enseñó.
           Los apóstatas que niegan a Cristo no tienen a Jehová como su Amigo. (Juan 5:23.) Pero los que públicamente ‘confesamos al Hijo tenemos al Padre’ y una relación aprobada con Dios. (Mateo 10:32, 33.) Los primeros seguidores leales de Jesús se asieron de lo que habían oído acerca del Hijo de Dios “desde el principio” de sus vidas como cristianos. Si la misma verdad está en nuestro corazón, ‘continuaremos en unión’ con Dios y con Cristo y recibiremos “la cosa prometida”, a saber, vida eterna. (Juan 17:3).
      
    26 Les escribo estas cosas sobre los que tratan de engañarlos. 27 En cuanto a ustedes, la unción que recibieron de él permanece en ustedes, y no necesitan que nadie les esté enseñando. Pero la unción que viene de él, que es verdadera y no es mentira, les está enseñando acerca de todas las cosas. Tal como les ha enseñado, manténganse en unión con él. 28 Así que ahora, hijitos, manténganse en unión con él, para que cuando él sea manifestado podamos hablar con confianza y no nos apartemos de él avergonzados durante su presencia. 29 Si ustedes saben que él es justo, también saben que todo el que practica la justicia ha nacido de él.
     
    26Ταῦτα ἔγραψα ὑμῖν περὶ τῶν πλανώντων ὑμᾶς. 27καὶ ὑμεῖς τὸ χρίσμα ὃ ἐλάβετε     ἀπ' αὐτοῦ μένει ἐν ὑμῖν, καὶ οὐ χρείαν ἔχετε ἵνα τις διδάσκῃ ὑμᾶς· ἀλλ' ὡς τὸ αὐτοῦ χρίσμα διδάσκει ὑμᾶς περὶ πάντων, καὶ ἀληθές ἐστιν καὶ οὐκ ἔστιν ψεῦδος, καὶ καθὼς ἐδίδαξεν ὑμᾶς, μένετε ἐν αὐτῷ.
    28Καὶ νῦν, τεκνία, μένετε ἐν αὐτῷ, ἵνα ἐὰν φανερωθῇ σχῶμεν παρρησίαν καὶ μὴ αἰσχυνθῶμεν ἀπ' αὐτοῦ ἐν τῇ παρουσίᾳ αὐτοῦ. 29ἐὰν εἰδῆτε ὅτι δίκαιός ἐστιν, γινώσκετε ὅτι [καὶ] πᾶς ὁ ποιῶν τὴν δικαιοσύνην ἐξ αὐτοῦ γεγέννηται.
     
         Para andar en la luz divina y no desviarnos por causa de los apóstatas, necesitamos instrucción espiritual apropiada. ( 1 Juan 2:26-29.) Los que son engendrados por el espíritu tienen una “unción” del espíritu santo, han llegado a conocer a Dios y a su Hijo, y “no necesitan que nadie [un apóstata] les esté enseñando”. Dios, con su espíritu de unción, “está enseñando” a los israelitas espirituales “acerca de todas las cosas” que necesitan saber para adorarlo de manera acepta. (Juan 4:23, 24; 6:45.) Estamos contentos de que como testigos de Jehová recibimos tal instrucción espiritual de Dios por medio del “esclavo fiel y discreto”. (Mateo 24:45-47.)
        Juan exhorta a los bien instruidos ungidos a que “permanezcan en unión” con Dios. Los que estén “en unión con” Jehová también lo están con su Hijo. (Juan 14:19-21.) Se recomienda tal unidad para que “cuando él [Cristo] sea manifestado tengamos franqueza de expresión y no se nos aparte de él avergonzados al tiempo de su presencia”, es decir, durante su Parousía.
       Dado que estamos viviendo durante la “presencia” de Jesús, ¿cómo podemos asegurarnos de que no tenemos nada de qué avergonzarnos y que realmente estamos andando en la luz? Por medio de ‘practicar la justicia.’ Juan razona de esta manera: ‘Si sabemos que Dios es justo’ entonces somos conscientes de que “todo el que practica la justicia ha nacido de él”.
    ὁ ποιῶν del verbo  ποιέω : hacer, practicar,construir, actuar
     τὴν δικαιοσύνην    de  δικαιοσύνη, ης, ἡ  : rectitud, justicia.
     ‘Practicar la justicia’ significa obedecer los mandamientos de Dios, evitar el desafuero y envolverse en obras buenas como la de hacer discípulos y ayudar a compañeros creyentes. (Marcos 13:10; Filipenses 4:14-19; 1 Timoteo 6:17, 18.) ‘Nacer ( γεννάω ) de’ Dios significa ‘nacer de nuevo’ como hijos espirituales. (Juan 3:3-8.)
        ¿Cómo sabe alguien que ha recibido la llamada celestial? La respuesta se ve con claridad en las palabras que Pablo les escribió a los que estaban en Roma y habían sido “llamados para ser santos”. Les dijo: “Ustedes no recibieron un espíritu de esclavitud que les haga volver a tener miedo, sino que recibieron un espíritu que los adopta como hijos, el espíritu que nos motiva a exclamar: ‘¡Abba, Padre!’. El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” (Rom. 1:7; 8:15, 16). Así pues, por medio de su espíritu santo, Dios les deja claro a los ungidos que han recibido la llamada celestial (1 Tes. 2:12).
        Jehová se encarga de que los que reciban su invitación de ir al cielo no tengan ni la más mínima duda en su mente y corazón ( 1 Juan 2:20, 27). Claro está, al igual que todos los demás cristianos, los ungidos necesitan que Jehová les enseñe mediante la congregación. Pero no necesitan que nadie les confirme que son ungidos. Jehová se lo ha dejado totalmente claro mediante la fuerza más poderosa del universo, el espíritu santo.
         Puesto que toda la Palabra de Dios se escribió bajo inspiración (2Ti 3:16), solo ella contiene la enseñanza del espíritu. Por consiguiente, los cristianos no deben prestar la más mínima atención a la enseñanza que esté en conflicto con la Palabra de Dios. El apóstol Juan escribió: “No necesitan que nadie les esté enseñando; antes bien, como la unción de él les está enseñando acerca de todas las cosas, y es verdad y no es mentira, y así como les ha enseñado, permanezcan en unión con él”. (1Jn 2:27.) Juan dirigía estas palabras a los cristianos ungidos por espíritu, que conocían a Jehová Dios y a su Hijo Cristo Jesús y entendían perfectamente la verdad de Dios, por lo que no necesitaban maestros que negasen al Padre y al Hijo. Tales maestros solo podían extraviarles de la verdad que les había enseñado el espíritu de Dios en armonía con lo que los Escritos Sagrados claramente exponen. (1Jn 2:18-26.) Por esa razón los cristianos no deberían recibir a maestros apóstatas en sus hogares, ni siquiera darles un saludo. (2Jn 9-11.)
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    Estudio d
     
    CAPÍTULO 4 Amados, no se crean cualquier mensaje inspirado, sino pongan a prueba los mensajes inspirados para ver si provienen de Dios, ya que han aparecido muchos falsos profetas en el mundo.
    2 Así es como pueden saber si el mensaje inspirado es de Dios: todo mensaje inspirado que reconoce que Jesucristo vino como ser humano proviene de Dios. 3 Pero ningún mensaje inspirado que no reconoce a Jesús proviene de Dios. Ese es el mensaje inspirado del anticristo, el que ustedes oyeron que vendría y que ya está en el mundo.
    1 Ἀγαπητοί, μὴ παντὶ πνεύματι πιστεύετε, ἀλλὰ δοκιμάζετε τὰ πνεύματα εἰ ἐκ τοῦ θεοῦ ἐστίν, ὅτι πολλοὶ ψευδοπροφῆται ἐξεληλύθασιν εἰς τὸν κόσμον. 2 Ἐν τούτῳ γινώσκετε τὸ πνεῦμα τοῦ θεοῦ· πᾶν πνεῦμα ὃ ὁμολογεῖ Ἰησοῦν Χριστὸν ἐν σαρκὶ ἐληλυθότα ἐκ τοῦ θεοῦ ἐστίν, 3 καὶ πᾶν πνεῦμα ὃ μὴ ὁμολογεῖ τὸν Ἰησοῦν ἐκ τοῦ θεοῦ οὐκ ἔστιν· καὶ τοῦτό ἐστιν τὸ τοῦ ἀντιχρίστου, ὃ ἀκηκόατε ὅτι ἔρχεται, καὶ νῦν ἐν τῷ κόσμῳ ἐστὶν ἤδη.
     
    “Expresiones inspiradas” verdaderas y falsas. La palabra griega πνεῦμα, ατος, τό , pnéu·ma (espíritu) se usa de una manera especial en algunos escritos apostólicos. En 2 Tesalonicenses 2:2, por ejemplo, el apóstol Pablo insta a sus hermanos tesalonicenses a que no se dejen excitar o sacudir de su razón “tampoco mediante una expresión inspirada [literalmente, “espíritu”], ni mediante un mensaje verbal, ni mediante una carta como si fuera de nosotros, en el sentido de que el día de Jehová esté aquí”. Está claro que Pablo usa la palabra πνεῦμα,  pnéu·ma (espíritu) en relación con ciertos medios de comunicación, como un “mensaje verbal” o una “carta”. Por este motivo, en las notas de algunas versiones leemos los siguientes comentarios sobre este texto: “El Espíritu, que, con sentido metonímico (causa por el efecto), equivale a revelación o profecía” (CJ). “El autor sagrado alude a quienes arrogándose la posesión de un carisma profético, supuestamente recibido del Espíritu Santo, se dedicaban a divulgar sus ideas personales como si vinieran de Dios” (UN). Así pues, aunque en este caso y otros similares algunas versiones traducen πνεῦμα,  pnéu·ma por “espíritu”, otras muchas dicen “manifestaciones del espíritu” (BJ), “revelaciones carismáticas” (FF, Vi), “supuestas revelaciones” (NBE, TA), “anuncios proféticos” (LT), “profecía” (NVI), “inspiración” (CI, GR, SA) o “expresión inspirada” (NM).
    Las palabras de Pablo aclaran que hay “expresiones inspiradas” verdaderas y las hay falsas. En 1 Timoteo 4:1, el apóstol se refiere a ambas clases cuando dice que “la expresión inspirada [del espíritu santo de Jehová] dice definitivamente que en períodos posteriores algunos se apartarán de la fe, prestando atención a expresiones inspiradas que extravían y a enseñanzas de demonios”. Este texto muestra que la fuente de las “expresiones inspiradas” falsas son los demonios. Esta idea la corrobora la visión que se dio al apóstol Juan sobre “tres expresiones inspiradas inmundas” parecidas a ranas que procedían de la boca del dragón, de la bestia salvaje y del falso profeta, y de las que se dice específicamente que son “inspiradas por demonios” y sirven para reunir a los reyes de la Tierra a la guerra en Armagedón. (Rev 16:13-16.)
    Con buena razón, por lo tanto, Juan insta a los cristianos a que “prueben las expresiones inspiradas para ver si se originan de Dios”. (1Jn 4:1-3; compárese con Rev 22:6.) Luego muestra que las expresiones que en realidad son inspiradas de Dios se transmiten a través de la verdadera congregación cristiana, no de fuentes mundanas no cristianas. Por supuesto, Jehová Dios inspiró la declaración de Juan, pero, además, la carta de Juan había puesto una base sólida para decir: “El que adquiere el conocimiento de Dios nos escucha; el que no se origina de Dios no nos escucha. Es así como notamos la expresión inspirada de la verdad y la expresión inspirada del error”. (1Jn 4:6.) Lejos de ser mero dogmatismo, Juan había mostrado que tanto él como otros cristianos verdaderos manifestaban los frutos del espíritu de Dios, en particular el amor, y demostraban por su conducta correcta y habla veraz que verdaderamente ‘andaban en la luz’ en unión con Dios. (1Jn 1:5-7; 2:3-6, 9-11, 15-17, 29; 3:1, 2, 6, 9-18, 23, 24; contrástese con Tit 1:16.)
    Cómo poner a prueba la profecía y su interpretación. En vista de los falsos profetas, Juan advirtió que no se creyera toda “expresión inspirada” —básicamente eso son las profecías—; más bien aconsejó que se “[probasen] las expresiones inspiradas para ver si se [originaban] de Dios”. (1Jn 4:1.) Para determinar si una expresión inspirada es de origen divino, Juan propone una doctrina, a saber, que Cristo vino en carne. Sin embargo, es obvio que no quería decir que este era el único criterio que se debía aplicar, sino simplemente citó un ejemplo de una cuestión corriente, y tal vez predominante, debatida en aquel entonces. (1Jn 4:2, 3.) Un factor determinante es: que la profecía armonice con la palabra y el propósito revelado de Dios. (Dt 13:1-5; 18:20-22.) Además, para que la profecía o su interpretación sean correctas, dicha armonía debe ser completa, no parcial. A algunos miembros de la congregación cristiana del primer siglo se les concedió el don del “discernimiento de expresiones inspiradas” (1Co 12:10), lo que les permitía autenticar una profecía. Aunque esta facultad milagrosa también cesó, es razonable que Dios todavía hiciera disponible el entendimiento correcto de la profecía por medio de la congregación, en especial en el predicho “tiempo del fin”, aunque no de manera milagrosa, sino como resultado de la investigación y el estudio diligentes y de que se compare la profecía con las circunstancias y los acontecimientos que se producen. (Compárese con Da 12:4, 9, 10; Mt 24:15, 16; 1Co 2:12-14; 1Jn 4:6)
    Entonces, ¿cómo podemos determinar si estamos tratando con un amigo o con un enemigo? Pues bien, Jesús dice que las ovejas siguen al pastor “porque conocen su voz” (Juan 10:4). No es la apariencia física de él lo que hace que lo sigan; es su voz. Un libro sobre las tierras bíblicas relata que cierto visitante afirmó que las ovejas identificaban la vestimenta, no la voz. En respuesta, un pastor aseguró que era la voz lo que reconocían, y, para demostrarlo, intercambió la ropa con el extraño. Este, vestido con las prendas del pastor, llamó a las ovejas, pero ellas no se movieron. No conocían su voz. Sin embargo, cuando el pastor las llamó, todas a la vez fueron hacia él aunque llevaba otra ropa. Para las ovejas, el hecho de que alguien aparente ser un pastor no significa que lo sea. En realidad, ellas prueban la voz que las llama, es decir, la comparan con la del pastor. La Biblia nos manda hacer lo mismo: “[probar] las expresiones inspiradas para ver si se originan de Dios” (1 Juan 4:1; 2 Timoteo 1:13). ¿Qué nos ayudará a este respecto?
     Lógicamente, cuanto mejor conozcamos la voz, o el mensaje, de Jehová, mejor detectaremos la voz de un extraño. La Biblia indica la forma en que adquirimos tal conocimiento: “Tus propios oídos oirán una palabra detrás de ti que diga: ‘Este es el camino. Anden en él’” (Isaías 30:21). La “palabra” que oímos detrás de nosotros proviene de la Palabra de Dios. Cada vez que la leemos, oímos, por así decirlo, la voz de nuestro Gran Pastor, Jehová (Salmo 23:1). Por lo tanto, cuanto más estudiamos las Escrituras, más familiar nos resulta la voz divina. A su vez, este profundo conocimiento nos permite detectar enseguida la voz de los extraños (Gálatas 1:8).
     ¿Qué más hay implicado en conocer la voz de Jehová? Además de oírla, es preciso obedecerla. Fijémonos de nuevo en Isaías 30:21. La Palabra de Dios declara: “Este es el camino”. En efecto, mediante el estudio de la Biblia escuchamos las instrucciones de Jehová, quien pasa a decirnos: “Anden en él”. Dios desea que pongamos por obra lo que oímos. Al aplicar lo que aprendemos, demostramos que no solo hemos oído Su voz, sino que además la hemos escuchado (Deuteronomio 28:1). Obedecerla también implica obedecer la voz de Jesús, pues Jehová mismo así lo ha dispuesto (Mateo 17:5). ¿Y qué nos dice Jesús, el Pastor Excelente? Nos enseña a hacer discípulos y a confiar en “el esclavo fiel y discreto” (Mateo 24:45; 28:18-20). Si obedecemos la voz de Cristo, obtendremos la vida eterna (Hechos 3:23).
        Cómo rechazar las palabras sin valor.  El anciano apóstol Juan dio un consejo muy oportuno sobre este asunto (1 Juan 4:1). En armonía con ese consejo, siempre animamos a la gente del territorio a comprobar si sus creencias se basan en lo que enseña la Biblia. Nosotros debemos hacer una comprobación similar. Si alguien nos hace un comentario que pone en duda las verdades bíblicas o el buen nombre de la congregación, de los ancianos o de cualquier otro hermano, no le creemos así porque sí. Más bien, nos preguntamos: “¿Está actuando conforme a lo que dice la Biblia la persona que difunde dicho comentario? ¿Fomentan sus palabras los intereses del Reino? ¿Promueven la paz en la congregación?”. Cualquier comentario que derrumbe a los hermanos en vez de edificarlos es una cosa que nada vale (2 Cor. 13:10, 11).
     También los ancianos tienen presente la advertencia contra las palabras sin valor. Cuando es necesario dar consejo, recuerdan que tienen limitaciones, por lo que no se atreven a basarse en sus propios conocimientos. Saben que deben recurrir siempre a la Biblia, pues Pablo dio esta regla: “No [hay que ir] más allá de las cosas que están escritas” (1 Cor. 4:6). De modo que los ancianos no van más allá de lo que está escrito en la Biblia ni, por extensión, de lo que está escrito en las publicaciones bíblicas preparadas por el esclavo fiel y discreto.
     Como hemos visto, las cosas que nada valen —sean dioses falsos, palabras u otras cosas— hacen mucho daño. Por eso, siempre le pedimos a Jehová que nos guíe para que podamos reconocerlas y rechazarlas. De este modo, hacemos nuestras las siguientes palabras del salmista: “Haz que mis ojos pasen adelante para que no vean lo que es inútil; consérvame vivo en tu propio camino” (Sal. 119:37).
    Juan después muestra cómo debemos estar en guardia. ( 1 Juan 4:1.) No debemos creer en todo espíritu, o “expresión inspirada”, sino más bien debemos ‘probar las expresiones inspiradas para ver si se originan de Dios’. ¿Por qué? “Porque muchos falsos profetas han salido al mundo.” Por lo menos algunos de estos maestros engañosos estaban viajando de lugar en lugar, asociándose con varias congregaciones y tratando de “arrastrar a los discípulos tras de sí”. (Hechos 20:29, 30; 2 Juan 7.) De modo que los fieles tenían que estar en guardia.
     Algunos cristianos del primer siglo tenían “discernimiento de expresiones inspiradas”, un don milagroso de la fuerza activa de Dios que evidentemente les permitía determinar si las expresiones inspiradas se originaban de Jehová. (1 Corintios 12:4, 10.) Pero la advertencia de Juan parece aplicar a los cristianos en general, y es útil hoy día cuando los apóstatas procuran subvertir la fe de los testigos de Jehová. Aunque el don del espíritu de ‘discernir expresiones inspiradas’ ha cesado, las palabras de Juan proveen los medios para determinar si los maestros son movidos por el espíritu de Dios o por las influencias demoníacas.
     Note una manera de poner esto a prueba. ( 1 Juan 4:2, 3.) “Toda expresión inspirada que confiesa que Jesucristo ha venido en carne se origina de Dios.” Reconocemos que Jesús vivió como humano y que es el Hijo de Dios, y nuestra fe nos mueve a enseñar estas verdades a otras personas. (Mateo 3:16, 17; 17:5; 20:28; 28:19, 20.) “Pero toda expresión inspirada que no confiesa a Jesús no se origina de Dios.” Más bien, “ésta es la expresión inspirada del anticristo”; es decir, contra Cristo y contra las enseñanzas bíblicas acerca de él. Evidentemente, Juan y otros apóstoles habían dado advertencia de que la “expresión inspirada del anticristo” vendría. (2 Corintios 11:3, 4; 2 Pedro 2:1.) Puesto que en aquel entonces los falsos maestros amenazaban a los cristianos verdaderos, Juan pudo decir: “Ya está en el mundo”.
          Este tema no era nuevo para los cristianos cuando Juan escribió sus cartas (alrededor del año 98 E.C.). En 1 Juan 2:18 se lee: “Niñitos, es la última hora, y, así como han oído que el anticristo (gr.  ἀντίχριστος, ου, ὁ , an·tí·kjri·stos) viene, aun ahora ha llegado a haber muchos anticristos; del cual hecho adquirimos el conocimiento de que es la última hora”. La declaración de Juan muestra que hay muchos anticristos individuales, aunque todos juntos podrían formar una persona compuesta designada como “el anticristo”. (2Jn 7.) El uso de la expresión “hora” para referirse a un período de tiempo relativamente breve o de duración indeterminada se encuentra en otros escritos de Juan. (Véanse Jn 2:4; 4:21-23; 5:25, 28; 7:30; 8:20; 12:23, 27.) De modo que no limita la aparición, existencia y actividad del anticristo a algún tiempo futuro, más bien, dice que ya está presente e indica que seguirá existiendo. (1Jn 4:3.)
        Aunque en el pasado en repetidas ocasiones se ha intentado identificar al “anticristo” con un individuo, como pudiera ser Pompeyo, Nerón o Mahoma (este último a instancias del papa Inocencio III en 1213 E.C.), o con una organización específica —según la opinión de los protestantes “el anticristo” aplica al papado—, las declaraciones inspiradas de Juan muestran que el término tiene una aplicación amplia y abarca a todos aquellos que niegan que “Jesús es el Cristo” y el Hijo de Dios que vino “en carne”. (1Jn 2:22; 4:2, 3; 2Jn 7; compárese con Jn 8:42, 48, 49; 9:22.)
       El negar a Jesús como el Cristo e Hijo de Dios incluye necesariamente la negación de algunas o de todas las enseñanzas bíblicas sobre él: su origen, su lugar en el propósito de Dios, su cumplimiento de las profecías de las Escrituras Hebreas como el Mesías prometido, su ministerio, sus enseñanzas y sus profecías, así como cualquier forma de oposición a él o cualquier esfuerzo por reemplazarlo de su posición de Sumo Sacerdote y Rey asignado por Dios. Esto se ve en otros textos, que, si bien no usan el término “anticristo”, expresan en esencia la misma idea. Así, Jesús declaró: “El que no está de mi parte, contra mí está, y el que no recoge conmigo, desparrama”. (Lu 11:23.) En 2 Juan 7 se muestra que estos podrían actuar como engañadores, así que el “anticristo” incluiría a los que son “falsos Cristos” y “falsos profetas”, así como a aquellos que realizan obras poderosas en el nombre de Jesús pero que él clasifica como “obradores del desafuero”. (Mt 24:24; 7:15, 22, 23.)
    Además, en vista de la regla dada por Jesús en el sentido de que cualquier cosa que se hiciese contra sus verdaderos seguidores sería como hacérsela a él (Mt 25:40, 45; Hch 9:5), el término también debe incluir a quienes los persiguen, lo que significa que debería quedar comprendida en él “Babilonia la Grande”. (Lu 21:12; Rev 17:5, 6.)
    Juan menciona específicamente a los apóstatas como parte del anticristo cuando hace referencia a aquellos que “salieron de entre nosotros”, al abandonar la congregación cristiana. (1Jn 2:18, 19.) Por lo tanto, incluye al “hombre del desafuero” o “hijo de la destrucción” del que habla Pablo, así como a los “falsos maestros” que Pedro denuncia por formar sectas destructivas y que ‘repudian hasta al dueño que los compró’. (2Te 2:3-5; 2Pe 2:1.)
    En la descripción simbólica de Revelación 17:8-15 y 19:19-21 se muestra que también son parte del anticristo tanto reinos como naciones y organizaciones. (Compárese con Sl 2:1, 2.).  Las Escrituras muestran que todas las partes integrantes del anticristo antes mencionadas se encaminan hacia su venidera destrucción a causa de su derrotero de oposición.
     
     
    4 Hijitos, ustedes provienen de Dios y los han vencido a ellos porque el que está en unión con ustedes es más grande que el que está en unión con el mundo. 5 Ellos provienen del mundo; por eso hablan de las cosas que provienen del mundo y el mundo los escucha. 6 Nosotros provenimos de Dios. El que llega a conocer a Dios nos escucha; el que no proviene de Dios no nos escucha. Así es como distinguimos entre el mensaje inspirado de la verdad y el mensaje inspirado del error.
     
     4  Ὑμεῖς ἐκ τοῦ θεοῦ ἐστέ, τεκνία, καὶ νενικήκατε αὐτούς, ὅτι μείζων ἐστὶν ὁ ἐν ὑμῖν ἢ ὁ ἐν τῷ κόσμῳ· 5  αὐτοὶ ἐκ τοῦ κόσμου εἰσίν· διὰ τοῦτο ἐκ τοῦ κόσμου λαλοῦσιν καὶ ὁ κόσμος αὐτῶν ἀκούει. 6  ἡμεῖς ἐκ τοῦ θεοῦ ἐσμέν· ὁ γινώσκων τὸν θεὸν ἀκούει ἡμῶν, ὃς οὐκ ἔστιν ἐκ τοῦ θεοῦ οὐκ ἀκούει ἡμῶν. ἐκ τούτου γινώσκομεν τὸ πνεῦμα τῆς ἀληθείας καὶ τὸ πνεῦμα τῆς πλάνης.
      
       La cristiandad —de hecho, todo el imperio mundial de la religión falsa— no habla el mismo lenguaje que hablan los testigos de Jehová. Es interesante que a los que hablan el lenguaje puro el apóstol Juan escribió: “Ustedes se originan de Dios, [...] y han vencido a esas personas, porque el que está en unión con ustedes es mayor que el que está en unión con el mundo. Ellos se originan del mundo; por eso hablan lo que procede del mundo y el mundo los escucha. Nosotros nos originamos de Dios. El que adquiere el conocimiento de Dios nos escucha; el que no se origina de Dios no nos escucha”. (1 Juan 4:4-6.) Los siervos de Jehová han vencido a los maestros falsos porque Dios, quien está en unión con su pueblo, “es mayor que el [Diablo, quien] está en unión con el mundo”, la sociedad humana injusta. Puesto que los apóstatas “se originan del mundo” y tienen su espíritu inicuo, “hablan lo que procede del mundo y el mundo los escucha”. Pero las personas mansas como ovejas escuchan a los que se originan de Dios, pues se dan cuenta de que el pueblo de Jehová habla el lenguaje puro de la verdad bíblica que se suministra mediante Su organización.
    Se predijo una gran apostasía, y un ‘misterio de desafuero’ operaba ya en el siglo I E.C. Con el tiempo, hombres que aceptaron puestos de enseñanza en la congregación, o que se apoderaron de ellos, enseñaron muchas doctrinas falsas. Su lenguaje estuvo lejos de ser puro. Por eso surgió un compuesto “hombre del desafuero”, el clero de la cristiandad, atado a falsas tradiciones religiosas, filosofías mundanas y enseñanzas antibíblicas. (2 Tesalonicenses 2:3, 7.)
    Otra manera de probar las “expresiones inspiradas” es por medio de observar quiénes las escuchan. (1 Juan 4:4-6.) Como siervos de Jehová, hemos “vencido” o superado a los falsos maestros, hemos triunfado sobre sus intentos por apartarnos de la verdad de Dios. Esta victoria espiritual ha sido posible porque Dios, quien está “en unión con” los cristianos leales, “es mayor que el Diablo, que está en unión con el mundo”, o sociedad humana injusta. (2 Corintios 4:4.) Debido a que los apóstatas “se originan del mundo” y su espíritu es inicuo, “hablan lo que procede del mundo y el mundo los escucha”. Teniendo el espíritu de Jehová, podemos detectar la naturaleza no espiritual de sus “expresiones inspiradas” y por consiguiente rechazarlas.
     Pero nosotros sabemos que “nos originamos de Dios” porque “el que adquiere el conocimiento de Dios nos escucha”. Las personas mansas como ovejas reconocen que enseñamos la verdad basada en la Palabra de Dios. (Compárese con Juan 10:4, 5, 16, 26, 27.) Por supuesto, “el que no se origina de Dios no nos escucha”. Los profetas, o maestros, falsos no escucharon ni a Juan ni a otros que ‘se originaron de Dios’ e impartían instrucción espiritual sana. Por eso, “es así como notamos la expresión inspirada de la verdad y la expresión inspirada del error”. Los que componemos la familia de adoradores de Jehová hablamos el “lenguaje puro” de la verdad bíblica provista por la organización de Dios. (Sofonías 3:9.) Y por lo que decimos, las personas mansas como ovejas pueden evidenciar que somos guiados por el espíritu santo de Dios.
    Juan insta a los cristianos a que “prueben las expresiones inspiradas para ver si se originan de Dios”. (1Jn 4:1-3; compárese con Rev 22:6.) Luego muestra que las expresiones que en realidad son inspiradas de Dios se transmiten a través de la verdadera congregación cristiana, no de fuentes mundanas no cristianas. Por supuesto, Jehová Dios inspiró la declaración de Juan, pero, además, la carta de Juan había puesto una base sólida para decir: “El que adquiere el conocimiento de Dios nos escucha; el que no se origina de Dios no nos escucha. Es así como notamos la expresión inspirada de la verdad y la expresión inspirada del error”. (1Jn 4:6.) Lejos de ser mero dogmatismo, Juan había mostrado que tanto él como otros cristianos verdaderos manifestaban los frutos del espíritu de Dios, en particular el amor, y demostraban por su conducta correcta y habla veraz que verdaderamente ‘andaban en la luz’ en unión con Dios. (1Jn 1:5-7; 2:3-6, 9-11, 15-17, 29; 3:1, 2, 6, 9-18, 23, 24; contrástese con Tit 1:16.)
     
    7 Amados, sigamos amándonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. 8 El que no ama no ha llegado a conocer a Dios, porque Dios es amor. 9 Así es como el amor de Dios fue revelado en nuestro caso: Dios envió a su Hijo unigénito al mundo para que consiguiéramos la vida por medio de él. 10 El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio de reconciliación por nuestros pecados.
     
    11 Amados, si Dios nos amó así a nosotros, entonces nosotros también tenemos la obligación de amarnos unos a otros. 12 A Dios nadie lo ha visto jamás. Si seguimos amándonos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se hace perfecto en nosotros. 13 Por esto sabemos que nos mantenemos en unión con él y que él se mantiene en unión con nosotros: porque él nos ha dado su espíritu. 14 Además, nosotros mismos hemos visto que el Padre envió a su Hijo como salvador del mundo y damos testimonio de eso. 15 Si alguien reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, Dios se mantiene en unión con él y él se mantiene en unión con Dios. 16 Y nosotros hemos llegado a conocer el amor que Dios nos tiene y creemos en ese amor.
    Dios es amor, y el que permanece en el amor se mantiene en unión con Dios, y Dios se mantiene en unión con él. 17 Así es como el amor se ha hecho perfecto en nosotros para que en el día de juicio podamos hablar con confianza, porque, tal como es él, así también somos nosotros en este mundo. 18 No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor, porque el temor nos limita. En realidad, el que tiene temor no ha sido hecho perfecto en el amor. 19 Nosotros amamos porque él nos amó primero.
    20 Si alguien dice “Yo amo a Dios” pero odia a su hermano, es un mentiroso. Porque el que no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. 21 Recibimos de él este mandamiento: que el que ama a Dios ame también a su hermano.
    7 Ἀγαπητοί, ἀγαπῶμεν ἀλλήλους, ὅτι ἡ ἀγάπη ἐκ τοῦ θεοῦ ἐστίν, καὶ πᾶς ὁ ἀγαπῶν ἐκ τοῦ θεοῦ γεγέννηται καὶ γινώσκει τὸν θεόν. 8 ὁ μὴ ἀγαπῶν οὐκ ἔγνω τὸν θεόν, ὅτι ὁ θεὸς ἀγάπη ἐστίν. 9 ἐν τούτῳ ἐφανερώθη ἡ ἀγάπη τοῦ θεοῦ ἐν ἡμῖν, ὅτι τὸν υἱὸν αὐτοῦ τὸν μονογενῆ ἀπέσταλκεν ὁ θεὸς εἰς τὸν κόσμον ἵνα ζήσωμεν δι' αὐτοῦ. 10 ἐν τούτῳ ἐστὶν ἡ ἀγάπη, οὐχ ὅτι ἡμεῖς ἠγαπήκαμεν τὸν θεόν, ἀλλ' ὅτι αὐτὸς ἠγάπησεν ἡμᾶς καὶ ἀπέστειλεν τὸν υἱὸν αὐτοῦ ἱλασμὸν περὶ τῶν ἁμαρτιῶν ἡμῶν. 11 Ἀγαπητοί, εἰ οὕτως ὁ θεὸς ἠγάπησεν ἡμᾶς, καὶ ἡμεῖς ὀφείλομεν ἀλλήλους ἀγαπᾷν. 12 θεὸν οὐδεὶς πώποτε τεθέαται· ἐὰν ἀγαπῶμεν ἀλλήλους, ὁ θεὸς ἐν ἡμῖν μένει καὶ ἡ ἀγάπη αὐτοῦ τετελειωμένη ⇔ «ἐν ἡμῖν» ἐστίν.
    13 ἐν τούτῳ γινώσκομεν ὅτι ἐν αὐτῷ μένομεν καὶ αὐτὸς ἐν ἡμῖν, ὅτι ἐκ τοῦ πνεύματος αὐτοῦ δέδωκεν ἡμῖν. 14 Καὶ ἡμεῖς τεθεάμεθα καὶ μαρτυροῦμεν ὅτι ὁ πατὴρ ἀπέσταλκεν τὸν υἱὸν σωτῆρα τοῦ κόσμου. 15 ὃς ἐὰν ὁμολογήσῃ ὅτι Ἰησοῦς (Χριστός) ἐστιν ὁ υἱὸς τοῦ θεοῦ, ὁ θεὸς ἐν αὐτῷ μένει καὶ αὐτὸς ἐν τῷ θεῷ. 16 Καὶ ἡμεῖς ἐγνώκαμεν καὶ πεπιστεύκαμεν τὴν ἀγάπην ἣν ἔχει ὁ θεὸς ἐν ἡμῖν. Ὁ θεὸς ἀγάπη ἐστίν, καὶ ὁ μένων ἐν τῇ ἀγάπῃ ἐν τῷ θεῷ μένει καὶ ὁ θεὸς ἐν αὐτῷ μένει. 17 Ἐν τούτῳ τετελείωται ἡ ἀγάπη μεθ' ἡμῶν, ἵνα παρρησίαν ἔχωμεν ἐν τῇ ἡμέρᾳ τῆς κρίσεως, ὅτι καθὼς ἐκεῖνός ἐστιν καὶ ἡμεῖς ἐσμὲν ἐν τῷ κόσμῳ τούτῳ. 18 φόβος οὐκ ἔστιν ἐν τῇ ἀγάπῃ, ἀλλ' ἡ τελεία ἀγάπη ἔξω βάλλει τὸν φόβον, ὅτι ὁ φόβος κόλασιν ἔχει, ὁ δὲ φοβούμενος οὐ τετελείωται ἐν τῇ ἀγάπῃ. 19 Ἡμεῖς ἀγαπῶμεν, ὅτι αὐτὸς πρῶτος ἠγάπησεν ἡμᾶς. 20 ἐάν τις εἴπῃ ὅτι Ἀγαπῶ τὸν θεόν, καὶ τὸν ἀδελφὸν αὐτοῦ μισῇ, ψεύστης ἐστίν· ὁ γὰρ μὴ ἀγαπῶν τὸν ἀδελφὸν αὐτοῦ ὃν ἑώρακεν, τὸν θεὸν ὃν οὐχ ἑώρακεν οὐ δύναται ἀγαπᾷν. 21 καὶ ταύτην τὴν ἐντολὴν ἔχομεν ἀπ' αὐτοῦ, ἵνα ὁ ἀγαπῶν τὸν θεὸν ἀγαπᾷ καὶ τὸν ἀδελφὸν αὐτοῦ.
     
        Jehová es tanto el ejemplo supremo del amor como su Origen. Bien escribió el apóstol Juan: “Amados, continuemos amándonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y adquiere el conocimiento de Dios. El que no ama no ha llegado a conocer a Dios, porque Dios es amor” (1 Juan 4:7, 😎. Como este amor es un don de Jehová, solo puede cultivarlo la persona que se acerca a él, para lo cual primero tiene que aprender con exactitud cuál es su voluntad y luego cumplirla de todo corazón (Filipenses 1:9; Santiago 4:8; 1 Juan 5:3).
     En la última oración que hizo con sus once apóstoles fieles, Jesús señaló la conexión que hay entre conocer a Dios y crecer en el amor: “Yo les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos, y yo en unión con ellos” (Juan 17:26). Jesús ayudó a sus discípulos a cultivar la clase de amor que existía entre él y su Padre. Para ello, les reveló con sus palabras y obras todo lo que representa el nombre divino, es decir, la suma de las maravillosas cualidades de Dios. Por eso pudo decir: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre también” (Juan 14:9, 10; 17:8).
     El amor cristiano es obra del espíritu santo (Gálatas 5:22). En el Pentecostés del año 33, los primeros seguidores de Jesús recibieron el espíritu santo prometido, lo cual no solo les permitió recordar las enseñanzas de su Maestro, sino también entender mejor el significado de las Escrituras. Sin duda, esta mayor comprensión llevó a que creciera su amor a Dios (Juan 14:26; 15:26). ¿Con qué resultado? Predicaron con fervor y valentía las buenas nuevas del Reino, aun a riesgo de sus vidas (Hechos 5:28, 29).
    Juan enfatiza la importancia del amor. ( 1 Juan 4:7, 8.) A los cristianos “amados” se les exhorta a ‘continuar amándose unos a otros, porque el amor es de Dios’, Jehová es la Fuente de este amor. “Todo el que ama ha nacido de Dios [como persona engendrada por espíritu] y adquiere el conocimiento de Dios”, conociendo las cualidades y los propósitos de Jehová y cómo él expresa amor. Hoy día, la “gran muchedumbre” de “otras ovejas” de Cristo también ha adquirido este “conocimiento de Dios”.
     Conocer a Dios significa que verdaderamente apreciamos sus cualidades, lo amamos completamente y nos adherimos a él como nuestro Soberano. Pero “el que no ama no ha llegado a conocer a Dios”. Las personas que no despliegan amor cristiano no han “llegado a conocer a Dios, porque Dios es amor”. Sí, el amor es la cualidad dominante de Jehová y se manifiesta en sus provisiones espirituales y materiales a favor de la humanidad.
     Lo que se menciona después es la mayor prueba de que “Dios es amor”. ( 1 Juan 4:9, 10.) Juan dice: “Por esto el amor de Dios fue manifestado en nuestro caso [como pecadores merecedores de muerte], porque Dios envió a su Hijo unigénito al mundo para que nosotros consiguiéramos la vida mediante él”. Jesús es el “Hijo unigénito” de Jehová puesto que él fue el único creado directamente por Dios. (Juan 1:1-3, 14; Colosenses 1:13-16.) Además, Jesús ‘fue enviado al mundo’ al ser hecho humano, llevar a cabo su ministerio públicamente y entonces morir una muerte sacrificatoria. (Juan 11:27; 12:46.) El que ‘consigamos la vida eterna mediante él’ —ya sea en el cielo o en la Tierra— exige que ejerzamos fe en el mérito de su sacrificio de rescate.
     Aún siendo nosotros pecadores que no amábamos a Dios, “él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio propiciatorio por nuestros pecados”. El sacrificio de Cristo hizo posible que consiguiéramos una restauración de buenas relaciones con Dios. (Romanos 3:24, 25; Hebreos 2:17.) ¿Aprecia usted esta manifestación superlativa de amor inmerecido de parte de nuestro Padre celestial?
    El amor que Dios nos tiene debería afectar nuestra actitud hacia otras personas. ( 1 Juan 4:11-13.) Ya que él nos amó aún siendo nosotros pecadores, “nosotros mismos estamos obligados a amarnos unos a otros”. De entre los humanos, “nadie ha contemplado a Dios nunca”. De modo que no podemos decir que amamos a Jehová porque lo hayamos visto. (Éxodo 33:20; Juan 1:18; 4:24.) No obstante, al desplegar amor mostramos que amamos la Fuente de esta cualidad. Nuestro amor fraternal es prueba de que “Dios permanece en nosotros y su amor se perfecciona”, o alcanza su completa expresión en nosotros. Además, sabemos que “estamos permaneciendo en unión” con Jehová “porque él nos ha impartido su espíritu”. Nuestro despliegue de amor fraternal es prueba de que el espíritu de Jehová opera en nosotros, pues el amor es uno de sus frutos. (Gálatas 5:22, 23.) Esto indica que conocemos a Dios y tenemos su aprobación.
     Hay aún más evidencia de que estamos “en unión con Dios”. ( 1 Juan 4:14-16a.) Habiendo “contemplado” lo que Jesús hizo en la Tierra y cuánto sufrió a favor de la humanidad, Juan podía ‘dar testimonio de que el Padre había enviado a su Hijo como Salvador del mundo’ de la humanidad pecaminosa. (Juan 4:42; 12:47.) Además, ‘Dios permanece en unión con nosotros y nosotros con él’ si hacemos confesión sincera de que Jesucristo es su Hijo. Esto exige que ejerzamos fe y demos testimonio público de que Jesús es el Hijo de Dios. (Juan 3:36; Romanos 10:10.) Nuestra confianza en “el amor que Dios tiene en nuestro caso” es evidencia adicional de que nosotros, seamos miembros del resto ungido o de las “otras ovejas”, estamos en unión con Jehová.
     El siguiente punto que Juan señala es que el amor puede ser “perfeccionado”. ( 1 Juan 4:16b, 17.) Se nos recuerda que “Dios es amor”. Debido a que ‘permanecemos en el amor’, desplegando este fruto del espíritu de Jehová, ‘permanecemos en unión con Dios’. Si el amor a Jehová “ha sido perfeccionado con nosotros”, habiendo alcanzado completa expresión hacia él, entonces amaremos a nuestros compañeros creyentes. (Compárese con el versículo 12.) El amor “perfecto” también promueve la “franqueza de expresión” para dirigirnos a Dios en oración ahora y “en el día del juicio”, el cual está asociado con la presencia de Cristo. Las personas que despliegan dicho amor no tendrán razón alguna para temer que el juicio de Dios les sea adverso. Si desplegamos amor, “tal como es ése [Jesús], así somos nosotros mismos en este mundo”. Sí, somos semejantes a él al disfrutar del favor de Dios como hijos suyos en este mundo de la humanidad alejada de Dios.
     Las personas cuyo amor ha sido “perfeccionado” no experimentan el temor que restringe la oración. ( 1 Juan 4:18, 19.) “El temor ejerce una restricción” que nos impediría abordar abiertamente a Jehová. Así que, si experimentamos dicho temor, entonces ‘no hemos sido perfeccionados en el amor’. Pero si hemos ‘sido perfeccionados en el amor’, esta cualidad llena nuestro corazón, nos impulsa a efectuar la voluntad divina y nos mueve a mantenernos cerca de nuestro Padre celestial mediante la oración. Ciertamente tenemos razón para amar a Jehová y dirigirnos a él en oración, pues, tal como Juan dice, ‘amamos, porque Dios nos amó primero’.
     Por supuesto, el meramente decir que amamos a Dios no es suficiente. (1 Juan 4:20, 21.) Cualquiera que diga: “Yo amo a Dios”, mientras que odia a su hermano espiritual “es mentiroso”. Puesto que podemos ver a nuestro hermano y observar sus características piadosas, el mostrarle amor debería ser más fácil que el amar a un Dios invisible. En efecto, “el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede estar amando a Dios, a quien no ha visto”. Por eso es razonable que obedezcamos este “mandamiento”: “Que el que ama a Dios esté amando también a su hermano”.
    ¿Cómo han manchado la reputación de Dios con sus actos?.- Las religiones falsas no tratan a las personas como las trata Jehová. La Biblia dice que “sus pecados se han acumulado hasta el cielo” (Apocalipsis 18:5). Las religiones llevan siglos metiéndose en asuntos políticos, apoyando guerras y causando o aprobando la muerte de muchísimas personas. Algunos líderes religiosos viven rodeados de lujos y les exigen dinero a los miembros de su religión para mantener ese estilo de vida. Esos actos demuestran que ni siquiera conocen a Dios. Así que ¿cómo van a ser sus representantes? ( 1 Juan 4:8).
    El apóstol Juan escribe: “Dios es amor”. (1Jn 4:8.) Él es la mismísima personificación del amor y esta es su cualidad dominante. Sin embargo, no es cierta la idea que comunica la inversión de la frase, es decir, ‘el amor [la cualidad abstracta] es Dios’. En la Biblia, Dios se manifiesta como una Persona y habla en sentido figurado de sus “ojos”, sus “manos”, su “corazón”, su “alma”, etc. También tiene otros atributos, como la justicia, el poder y la sabiduría. (Dt 32:4; Job 36:22; Rev 7:12.) Por otra parte, tiene la capacidad de odiar, una cualidad completamente opuesta al amor. Su amor a la justicia exige que odie la iniquidad. (Dt 12:31; Pr 6:16.) El amor incluye sentir y expresar afecto personal, algo que solo una persona puede hacer o que solo se puede mostrar a una persona. Por supuesto, Jesucristo, el Hijo de Dios, no es una cualidad abstracta, y él dijo que había estado con su Padre, trabajando con Él, agradándole y escuchándole, y que los ángeles contemplan el rostro de su Padre, todo lo cual sería imposible si Dios fuese simplemente una cualidad abstracta. (Mt 10:32; 18:10; Jn 5:17; 6:46; 8:28, 29, 40; 17:5.)
    La prueba de su amor. Hay abundante prueba de que Jehová, el Creador y Dios del universo, es amor. Esta se puede ver en la misma creación física. ¡Con qué cuidado tan extraordinario ha sido hecha para la salud, el placer y el bienestar del hombre! El ser humano no solo está hecho para existir, sino para disfrutar de comer, para deleitarse en contemplar el color y la belleza de la creación, para disfrutar de los animales y en especial de la compañía de sus semejantes, y para gozar de los otros incontables deleites de la vida. (Sl 139:14, 17, 18.) Pero Dios ha desplegado su amor aún más al hacer al hombre a su imagen y semejanza (Gé 1:26, 27), con facultad para la espiritualidad y capacidad de amar, así como al revelarse a la humanidad por medio de su Palabra y su espíritu santo. (1Co 2:12, 13.)
    El amor de Jehová a la humanidad es el de un Padre a sus hijos. (Mt 5:45.) Él no escatima nada que sea para su bien, sin importar lo que le cueste; su amor trasciende de todo lo que nosotros podamos sentir o expresar. (Ef 2:4-7; Isa 55:8; Ro 11:33.) Su mayor manifestación de amor, lo más sublime que un padre puede hacer, fue lo que Él hizo por la humanidad: dar la vida de su fiel Hijo unigénito. (Jn 3:16.) El apóstol Juan escribe: “En cuanto a nosotros, amamos, porque él nos amó primero”. (1Jn 4:19.) Por consiguiente, Él es la Fuente del amor. Pablo, coapóstol de Juan, también dice: “Porque apenas muere alguien por un hombre justo; en realidad, por el hombre bueno, quizás, alguien hasta se atreva a morir. Pero Dios recomienda su propio amor a nosotros en que, mientras todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros”. (Ro 5:7, 8; 1Jn 4:10.)
    El amor perdurable de Dios. El amor de Jehová por sus siervos fieles es perdurable; no falla ni disminuye, prescindiendo de las circunstancias en las que se hallen —desahogadas o acuciantes— o de las incidencias —grandes o pequeñas— que pudieran sobrevenirles. A este respecto Pablo dijo: “Porque estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni gobiernos, ni cosas aquí ahora, ni cosas por venir, ni poderes, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra creación podrá separarnos del amor de Dios que está en Cristo Jesús nuestro Señor”. (Ro 8:38, 39.)
    La soberanía de Dios basada en el amor. Jehová se gloría en el hecho de que tanto su soberanía como el apoyo que le dan sus criaturas se basa principalmente en el amor. Solo desea como súbditos a aquellos que aman Su soberanía y la prefieren a cualquier otra por sus excelentes cualidades y porque es justa. (1Co 2:9.) Dichas personas escogen servir bajo Su soberanía más bien que intentar la independencia, ya que al conocerle, reconocen que Jehová es muy superior a ellas en amor, justicia y sabiduría. (Sl 84:10, 11.) El Diablo fracasó en este respecto, ya que con egotismo buscó su propia independencia, como hicieron Adán y Eva. De hecho, desafió la manera de gobernar de Dios, diciendo en realidad que no era ni amorosa ni justa (Gé 3:1-5), y que las criaturas no le servían por amor, sino por egoísmo. (Job 1:8-12; 2:3-5.)
    Jehová Dios le ha permitido vivir y poner a prueba a sus siervos, incluso a su Hijo unigénito, hasta el extremo de causarles la muerte. Dios predijo que Jesucristo le sería leal. (Isa 53.) ¿Cómo podía comprometer su palabra por su Hijo? Por amor. Jehová conocía a su hijo y sabía del amor que este le tenía y de su amor por la rectitud. (Heb 1:9.) Conocía a su Hijo muy íntimamente y a cabalidad. (Mt 11:27.) Tenía absoluta confianza en su lealtad. Más aún, como dice la Biblia, ‘El amor es un vínculo perfecto de unión’. (Col 3:14.) Es el vínculo más fuerte del universo, pues une al Padre y al Hijo inseparablemente. Por razones similares a estas, Jehová puede confiar en su organización, compuesta de personas que le sirven, pues sabe que cuando sean probadas, la mayoría de ellas se mantendrán adheridas a Él, inconmovibles, y que, como organización, nunca se separarán de Él. (Sl 110:3.)
    ¿Cómo es Jesús el “Hijo unigénito”?.-La Biblia llama a Jesús el “Hijo unigénito” de Dios. (Juan 1:14; 3:16, 18; 1 Juan 4:9.) Los trinitarios dicen que, puesto que Dios es eterno, también el Hijo de Dios es eterno. Pero ¿cómo puede alguien ser hijo y a la misma vez tener la misma edad de su padre?
    Los trinitarios alegan que, en el caso de Jesús, el término “unigénito” no encierra en sí el mismo sentido de la definición del diccionario para “engendrar”, que es “procrear, propagar la propia especie” (Diccionario de la lengua española, 1984). Dicen que en el caso de Jesús tiene “el sentido de una relación inoriginada”, un tipo de relación de hijo único sin el engendramiento (Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, por W. E. Vine). ¿Le parece lógico eso? ¿Puede un hombre pasar vida a un hijo sin engendrarlo?
    Además, ¿por qué usa la Biblia la mismísima palabra griega para “unigénito” (como admite Vine sin explicación alguna) al describir la relación de Isaac con Abrahán? Hebreos 11:17 dice que Isaac era el “hijo unigénito” de Abrahán. No cabe duda de que, en el caso de Isaac, él era unigénito en el sentido normal, sin ser igual en tiempo ni posición a su padre.
    La palabra griega básica para “unigénito” que se usa para aludir a Jesús e Isaac es  μονογενής, ές , mo·no·gue·nés, de mo·nos, que significa “único”, y γίνομαι, guí·no·mai, raíz que significa “generar”, “llegar a ser (llegar a existir)”, declara la Exhaustive Concordance de Strong. Por lo tanto,   μονογενής, mo·no·gue·nés se define como: “Único nacido, único engendrado, o sea, hijo único” (A Greek and English Lexicon of the New Testament, por E. Robinson).
    El Theological Dictionary of the New Testament, publicado por Gerhard Kittel, dice: “[  μονογενής, ές ,Mo·no·gue·nés] significa ‘de descendencia única’, o sea, sin hermanos o hermanas”. Este libro también declara que en Juan 1:18; 3:16, 18 y 1 Juan 4:9 “la relación de Jesús no solo se compara con la de un hijo único con su padre. Es la relación del unigénito con el Padre”.
    Así que la vida de Jesús, el Hijo unigénito, tuvo comienzo. Y al Dios Todopoderoso se le puede llamar con razón su Engendrador, o Padre, en el mismo sentido que un padre terrestre, como Abrahán, engendra un hijo. (Hebreos 11:17.) Por lo tanto, cuando la Biblia dice que Dios es el “Padre” de Jesús, quiere decir lo que dice: que son dos seres distintos y separados. Dios es el mayor, Jesús es el menor... en términos de tiempo, posición, poder y conocimiento.
    Cuando uno toma en cuenta que Jesús no fue el único hijo celestial creado por Dios en los cielos, queda patente por qué se usó en su caso el término “Hijo unigénito”. A una cantidad innumerable de otros seres celestiales creados —ángeles— se les llama también “hijos de Dios”, con el mismo sentido que aplicaba a Adán el término, porque la fuerza de vida en ellos había provenido de Jehová Dios, la Fuente de la vida. (Job 38:7; Salmo 36:9; Lucas 3:38.) Pero todos estos seres celestiales fueron creados mediante el “Hijo unigénito”, el único que fue engendrado directamente por Dios. (Colosenses 1:15-17.)
    La propiciación satisface la justicia. Todavía tenía que satisfacerse la justicia. Aunque el hombre había sido creado perfecto, perdió esta condición cuando pecó, y tanto él como sus descendientes llegaron a estar bajo la condenación de Dios. La justicia y la fidelidad a los principios de rectitud requerían que Dios ejecutara la sentencia de su ley contra el desobediente Adán. No obstante, el amor movió a Dios, a proporcionar un modo de satisfacer la justicia para que, sin violarla, la descendencia arrepentida del pecador Adán pudiera ser perdonada y consiguiera la paz con Dios. (Col 1:19-23.) Por lo tanto, Jehová “envió a su Hijo como sacrificio propiciatorio por nuestros pecados”. (1Jn 4:10; Heb 2:17.) La propiciación mueve a la consideración propicia o favorable. El sacrificio propiciatorio de Jesús elimina la razón por la que Dios tiene que condenar a los hombres y hace posible que les extienda favor y misericordia. Esta propiciación elimina el cargo de pecado y la condena de muerte resultante en el caso del Israel espiritual y de todos los demás que se valgan de ella. (1Jn 2:1, 2; Ro 6:23.)
    La idea de la sustitución sobresale en ciertos textos bíblicos relativos a la expiación. Por ejemplo, Pablo observó que “Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras” (1Co 15:3), y que “Cristo, por compra, nos libró de la maldición de la Ley, llegando a ser una maldición en lugar de nosotros, porque está escrito: ‘Maldito es todo aquel que es colgado en un madero’”. (Gál 3:13; Dt 21:23.) Pedro comentó: “Él mismo cargó con nuestros pecados en su propio cuerpo sobre el madero, para que acabáramos con los pecados y viviéramos a la justicia. Y ‘por sus heridas ustedes fueron sanados’”. (1Pe 2:24; Isa 53:5.) Pedro también escribió: “Cristo murió una vez para siempre respecto a pecados, un justo por injustos, para conducirlos a ustedes a Dios”. (1Pe 3:18.)
        La base para la reconciliación. Únicamente puede haber una reconciliación completa con Dios por medio del sacrificio de rescate de Cristo Jesús; él es “el camino” y nadie va al Padre sino por él. (Jn 14:6.) Su muerte sirvió de “sacrificio propiciatorio [gr. hi·la·smón] por nuestros pecados”. (1Jn 2:2; 4:10.) La palabra hi·la·smós significa “medio de apaciguamiento; expiación”. Está claro que el sacrificio de Jesucristo no era un “medio de apaciguamiento” en el sentido de que calmara los sentimientos heridos que Dios pudiera tener o le aplacara, pues es patente que la muerte de su amado Hijo no produciría tal efecto. Más bien, ese sacrificio apaciguó o satisfizo las exigencias de la justicia perfecta de Dios al sentar la base recta y justa para el perdón del pecado, a fin de que Dios “sea justo hasta al declarar justo al hombre [pecaminoso por herencia] que tiene fe en Jesús”. (Ro 3:24-26.) Al suministrar el medio para la expiación o compensación completa de los pecados y acciones ilícitas humanas, el sacrificio de Cristo creó una situación propicia para que a partir de ese momento el hombre procurara y consiguiera restablecer una buena relación con el Dios Soberano. (Ef 1:7; Heb 2:17)
       Así que, por medio de Cristo, Dios ha abierto el camino que le permite “reconciliar de nuevo consigo mismo todas las otras cosas, haciendo la paz mediante la sangre que [Jesús] derramó en el madero de tormento”. Como resultado, los que en un tiempo estaban “alejados y eran enemigos” debido a que tenían la mente fija en la maldad podían beneficiarse de la reconciliación, que se logra “por medio del cuerpo carnal de [Jesús] mediante su muerte”, lo que permite que se les presente “santos y sin tacha y no expuestos a ninguna acusación delante de él”. (Col 1:19-22.) A partir de ese momento, Jehová Dios podía ‘declarar justos’ a los que seleccionase para ser sus hijos espirituales, quienes no estarían bajo ninguna acusación, pues ya estaban completamente reconciliados con Dios y en paz con Él. (Compárese con Hch 13:38, 39; Ro 5:9, 10; 8:33.)
       ¿Qué palabra griega usó Pablo en 1 Corintios 13:13, donde mencionó la fe, la esperanza y el amor y dijo que “el mayor de estos es el amor”? Aquí la palabra es    ἀγάπη, ης, ἡ  ,a·gá·pe, la misma que usó el apóstol Juan cuando dijo: “Dios es amor”. (1 Juan 4:8, 16.) Este es un amor guiado o regido por principios. Puede que incluya cariño y afecto, o puede que no, pero es una emoción altruista o un sentimiento hacia hacer el bien a los demás prescindiendo de si lo merecen o no, o de si el dador recibe o no beneficios en cambio. Esta clase de amor hizo que Dios diera lo que más atesoraba su corazón, su Hijo unigénito, Jesucristo, “para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna”. (Juan 3:16.) Como bien nos recuerda Pablo: “Apenas muere alguien por un hombre justo; en realidad, por el hombre bueno, quizás, alguien hasta se atreva a morir. Pero Dios recomienda su propio amor a nosotros en que, mientras todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros”. (Romanos 5:7, 8.) Sí,  ἀγάπη, a·gá·pe hace el bien a otros sin tomar en consideración la posición que ocupan en la vida ni el costo por expresar tal amor.
    El apóstol Juan muestra que el amor de Dios se hace perfecto en los cristianos que permanecen en unión con Él, observan la palabra de su Hijo y se aman unos a otros. (1Jn 2:5; 4:11-18.) Este amor perfecto echa fuera el temor y concede “franqueza de expresión”. El contexto muestra que Juan se refiere en este pasaje a la “franqueza de expresión para con Dios”, franqueza que habría de tenerse, por ejemplo, al orar. (1Jn 3:19-22; compárese con Heb 4:16; 10:19-22.) La persona en la que el amor de Dios alcanza una expresión plena, puede acercarse a su Padre celestial confiado, sin sentirse condenado en su corazón como si fuera un hipócrita o estuviera desaprobado. Sabe que observa los mandamientos de Dios y hace lo que le agrada a su Padre, por lo que se siente libre tanto para expresarse como para hacer sus peticiones a Jehová. No se siente como si Dios le restringiera el privilegio de lo que puede decir o pedir. (Compárese con Nú 12:10-15; Job 40:1-5; Lam 3:40-44; 1Pe 3:7.) Tampoco se inhibe por temores mórbidos ni se encamina al “día del juicio” con remordimientos de conciencia o algo que ocultar. (Compárese con Heb 10:27, 31.) Al contrario, igual que un niño que no teme pedir algo a sus amorosos padres, el cristiano en quien el amor está plenamente desarrollado se siente seguro de que “no importa qué sea lo que pidamos conforme a su voluntad, él nos oye. Además, si sabemos que nos oye respecto a cualquier cosa que estemos pidiendo, sabemos que hemos de tener las cosas pedidas porque se las hemos pedido a él”. (1Jn 5:14, 15.)
    Sin embargo, este ‘amor perfecto’ no echa fuera todo temor. No elimina el temor reverencial y filial a Dios, que nace de un profundo respeto por la posición que Él ocupa, su poder y su justicia. (Sl 111:9, 10; Heb 11:7.) Tampoco suprime el temor normal, gracias al cual una persona puede evitar el peligro y proteger su vida, ni el temor causado por un peligro repentino. (Compárese con 1Sa 21:10-15; 2Co 11:32, 33; Job 37:1-5; Hab 3:16, 18.)
    Además, la unidad completa se consigue por medio del “vínculo perfecto” del amor, lo que hace que los verdaderos cristianos sean “perfeccionados en uno”. (Col 3:14; Jn 17:23.) Naturalmente, esta perfección también es relativa y no significa que desaparecerán todas las diferencias de personalidad, como aptitudes, hábitos, conciencia y otros factores individuales afines. Sin embargo, cuando se alcanza, su plenitud conduce a acción, creencia y enseñanza unificadas. (Ro 15:5, 6; 1Co 1:10; Ef 4:3; Flp 1:27.)
         Según el contexto, Juan hablaba de la franqueza de expresión, específicamente de la relación entre el amor a Dios y la franqueza de expresión para con él. Esta conclusión se desprende de lo que leemos en el versículo 17: “Así es como el amor ha sido perfeccionado con nosotros, para que tengamos franqueza de expresión en el día del juicio”. La intensidad con la que el cristiano ama a Dios y percibe el amor de Dios hacia él influye directamente en el grado de franqueza de expresión que tiene al dirigirse a Jehová en oración.
         La expresión (ἡ ἀγάπη αὐτοῦ τετελειωμένη,he agapé autú teteleiomené, del verbo τελειόω ; completar, perfeccionar)  traducida  “amor perfecto” es significativa, pues en la Biblia la palabra “perfecto” no siempre significa perfección en sentido absoluto, es decir, hasta el máximo grado, sino en sentido relativo. Por ejemplo, en su Sermón del Monte, Jesús dijo: “Ustedes, en efecto, tienen que ser perfectos, como su Padre celestial es perfecto”. Lo que Jesús quiso enseñar a sus seguidores es que si solo amaban a quienes los amaban a ellos, su amor sería incompleto, deficiente y defectuoso. Debían perfeccionar o hacer pleno su amor amando incluso a sus enemigos. De igual manera, cuando Juan escribió acerca del “amor perfecto”, se refería a un amor sincero a Dios, plenamente desarrollado y que abarcase todo aspecto de la vida (Mateo 5:46-48; 19:20, 21).
    Cuando el cristiano se dirige a Dios en oración, es muy consciente de su pecaminosidad e imperfección. Sin embargo, si ama a Dios plenamente y con la misma intensidad percibe que Jehová lo ama, no teme que se le condene o rechace. Al contrario, expresa con franqueza lo que hay en su corazón y pide perdón sobre la base del sacrificio redentor que Dios, por amor, suministró mediante Jesucristo. Está seguro de que Dios oye favorablemente sus peticiones.
    ¿Cómo podemos ser ‘perfeccionados en el amor’ y así ‘echar fuera el temor’ a ser condenados o rechazados? “Cualquiera que sí observa [la] palabra [de Dios], verdaderamente en esta persona el amor a Dios ha sido perfeccionado”, dijo el apóstol Juan (1 Juan 2:5). Medite en lo siguiente: si Dios nos ama a pesar de que somos pecadores, ¿no nos amará aún más si nos arrepentimos de verdad y ‘observamos su palabra’ con diligencia? (Romanos 5:8; 1 Juan 4:10.) En realidad, mientras nos mantengamos fieles, podemos tener la misma seguridad que tenía Pablo cuando dijo acerca de Dios: “El que ni aun a su propio Hijo perdonó, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿por qué no nos dará bondadosamente también con él todas las demás cosas?” (Romanos 8:32).
    Por tanto si comparamos, primera de Juan 4:18 nos dice: “No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor” y la declaración de  Pedro escribió: “Tengan amor a toda la asociación de hermanos, estén en temor de Dios”. (1 Pedro 2:17.)  Armonizamos estos dos versículos si vemos el contexto. La clave está en que los dos apóstoles hablaban de diferentes clases de temor.
    Veamos primero el consejo de Pedro. El contexto indica que Pedro estaba dando consejo inspirado a sus compañeros cristianos sobre la actitud que deberían tener con respecto a las personas que ocupan puestos de autoridad. En otras palabras: hablaba de cómo debe considerarse la sujeción en ciertos ámbitos. Por ello, aconsejó a los cristianos que se sujetaran a los hombres que ostentaban cargos de autoridad en los gobiernos humanos, como los reyes y los gobernadores. (1 Pedro 2:13, 14.) Más adelante, Pedro escribe: “Honren a hombres de toda clase, tengan amor a toda la asociación de hermanos, estén en temor de Dios, den honra al rey”. (1 Pedro 2:17.)
    En vista del contexto, está claro que cuando Pedro escribió que los cristianos debían estar “en temor de Dios”, quiso decir que debían tener un respeto profundo y reverencial a Dios, un temor de desagradar a la autoridad suprema. (Compárese con Hebreos 11:7.)
    ¿Qué puede decirse de las palabras del apóstol Juan? Unos versículos antes, en el mismo capítulo 4, el apóstol habla de la necesidad de poner a prueba “las expresiones inspiradas”, como las que proceden de los falsos profetas. Esas expresiones de ningún modo se originan de Jehová Dios; proceden del mundo inicuo o reflejan su espíritu.
    Ahora bien, los cristianos ungidos “se originan de Dios”. (1 Juan 4:1-6.) Por ello, Juan los exhortó del siguiente modo: “Amados, continuemos amándonos unos a otros, porque el amor es de Dios”. Dios tomó la iniciativa en la manifestación del amor, pues “envió a su Hijo como sacrificio propiciatorio por nuestros pecados”. (1 Juan 4:7-10.) ¿Cuál debería ser nuestra respuesta?
    Sin duda, deberíamos permanecer en unión con nuestro Dios de amor. No debería darnos miedo ni deberíamos temblar ante la perspectiva de acercarnos a él en oración. Un poco antes, Juan aconsejó: “Si nuestro corazón no nos condena, tenemos franqueza de expresión para con Dios; y cualquier cosa que le pedimos la recibimos de él, porque estamos observando sus mandamientos”. (1 Juan 3:21, 22.) En efecto, una buena conciencia nos da la libertad de acercarnos a Dios sin que el temor nos paralice o nos cohíba. Amamos a Jehová y nos sentimos libres de dirigirnos o acercarnos a él en oración. A este respecto, “no hay temor en el amor”.
    Combinemos ahora las dos ideas. El cristiano debe tener siempre un temor reverencial a Jehová, que emana de un profundo respeto a su posición, poder y justicia. Pero también amamos a Dios como nuestro Padre y nos sentimos cerca de él y con libertad de hablarle. No nos cohíbe ningún pavor y confiamos en que podemos acercarnos a él, como un niño se siente libre de acercarse a su padre que lo ama. (Santiago 4:8.)
     
    ¿Qué más pueden hacer ustedes, padres, para que sus hijos aprendan a amar a Jehová? Tener presentes las siguientes palabras del apóstol Juan: “Si alguno hace la declaración: ‘Yo amo a Dios’, y sin embargo está odiando a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede estar amando a Dios, a quien no ha visto” (1 Juan 4:20, 21). Por tanto, si enseñan a los hijos a amar a sus hermanos cristianos, también les estarán enseñando a amar a Dios. Pregúntense: “¿Cuál es el tono dominante de mis comentarios sobre la congregación? ¿Es un tono positivo, o crítico?”. Para determinarlo, presten mucha atención a lo que dicen sus hijos sobre las reuniones y los miembros de la congregación. Los comentarios de ellos seguramente reflejarán lo que piensan ustedes
    La lealtad a Jehová Dios también exige que seamos leales a sus siervos en la Tierra, nuestros compañeros cristianos. El apóstol Juan señala esto claramente al recordarnos lo siguiente: “El que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede estar amando a Dios, a quien no ha visto”. (1 Juan 4:20.) Las imperfecciones de otros pudieran someter a prueba nuestra lealtad a este respecto. Por ejemplo, algunos que se han sentido ofendidos han manifestado cierta debilidad en su lealtad a la organización de Jehová al dejar de asistir a las reuniones cristianas. Otra prueba de la lealtad a nuestros hermanos surge cuando personas a quienes Jehová utiliza para llevar la delantera cometen un error de juicio. A veces algunos han usado esas equivocaciones como excusa para resentirse y desasociarse de la organización visible de Jehová. Pero ¿está justificado su proceder? ¡De ninguna manera!
     ¿Por qué no están justificadas esas personas al abandonar la organización de Dios? Porque Su Palabra nos asegura: “Paz abundante pertenece a los que aman tu ley [la de Jehová], y no hay para ellos tropiezo”. (Salmo 119:165.) También, se nos manda que ‘tengamos amor intenso unos para con otros, porque el amor cubre una multitud de pecados’. (1 Pedro 4:8; Proverbios 10:12.) Además, suponga que alguien fuera a separarse del pueblo de Jehová. ¿Adónde iría? ¿No se encara con la misma cuestión que afrontaron los apóstoles de Jesús cuando él les preguntó si también querían dejarlo? Bien respondió el apóstol Pedro: “Señor, ¿a quién nos iremos? Tú tienes dichos de vida eterna”. (Juan 6:68.) Solo se podría ir a “Babilonia la Grande”, el imperio mundial de la religión falsa, o a las garras de la “bestia salvaje” política de Satanás. (Revelación 13:1; 18:1-5.) En la mayoría de los casos los desleales que han abandonado la organización visible de Jehová han hecho causa común con los que se hallan en “Babilonia la Grande”, que deshonra a Dios.
    e la 1ª carta de Juan cap 4 .docx

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  3. Estudio 1ª carta de Juan , capítulo 1

    PRIMERA CARTA DE JUAN
    CAPÍTULO 1   Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos observado y han palpado nuestras manos respecto a la palabra de la vida 2 (sí, la vida fue manifestada, y nosotros hemos visto y estamos dando testimonio y contándoles de la vida eterna que estaba con el Padre y nos fue manifestada), 3 lo que hemos visto y oído, se lo estamos contando también a ustedes, para que ustedes también estén unidos a nosotros. Y nosotros estamos unidos al Padre y su Hijo, Jesucristo. 4 Escribimos estas cosas para que nuestra felicidad sea completa.
    5 Este es el mensaje que oímos de él y que les estamos anunciando: Dios es luz y en él no hay oscuridad alguna. 6 Si decimos “Estamos unidos a él” pero seguimos andando en la oscuridad, estamos mintiendo y no estamos practicando la verdad. 7 Sin embargo, si andamos en la luz, así como él mismo está en la luz, estamos unidos entre nosotros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado.
    8 Si decimos “No tenemos pecado”, nos estamos engañando a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. 9 Si confesamos nuestros pecados, como él es fiel y justo, perdona nuestros pecados y nos limpia de toda injusticia. 10 Si decimos “No hemos pecado”, lo estamos haciendo quedar como mentiroso y su palabra no está en nosotros.
     
    1 Ο ΗΝ ΑΠ' ΑΡΧΗΣ, ὃ ἀκηκόαμεν, ὃ ἑωράκαμεν τοῖς ὀφθαλμοῖς ἡμῶν, ὃ ἐθεασάμεθα καὶ   αἱ χεῖρες ἡμῶν ἐψηλάφησαν, περὶ τοῦ λόγου τῆς ζωῆς 2 καὶ ἡ ζωὴ ἐφανερώθη, καὶ ἑωράκαμεν καὶ μαρτυροῦμεν καὶ ἀπαγγέλλομεν ὑμῖν τὴν ζωὴν τὴν αἰώνιον ἥτις ἦν πρὸς τὸν πατέρα καὶ ἐφανερώθη ἡμῖν 3 ὃ ἑωράκαμεν καὶ ἀκηκόαμεν ἀπαγγέλλομεν καὶ ὑμῖν, ἵνα καὶ ὑμεῖς κοινωνίαν ἔχητε μεθ' ἡμῶν· καὶ ἡ κοινωνία δὲ ἡ ἡμετέρα μετὰ τοῦ πατρὸς καὶ μετὰ τοῦ υἱοῦ αὐτοῦ Ἰησοῦ Χριστοῦ· 4 καὶ ταῦτα γράφομεν ἡμεῖς ἵνα ἡ χαρὰ ἡμῶν ᾖ πεπληρωμένη.
    5 Καὶ ἔστιν αὕτη ἡ ἀγγελία ἣν ἀκηκόαμεν ἀπ' αὐτοῦ καὶ ἀναγγέλλομεν ὑμῖν, ὅτι ὁ θεὸς φῶς ἐστὶν καὶ σκοτία «οὐκ ἔστιν» ⇔ «ἐν αὐτῷ» οὐδεμία. 6 Ἐὰν εἴπωμεν ὅτι κοινωνίαν ἔχομεν   μετ' αὐτοῦ καὶ ἐν τῷ σκότει περιπατῶμεν, ψευδόμεθα καὶ οὐ ποιοῦμεν τὴν ἀλήθειαν· 7 ἐὰν δὲ ἐν τῷ φωτὶ περιπατῶμεν ὡς αὐτὸς ἔστιν ἐν τῷ φωτί, κοινωνίαν ἔχομεν μετ' ἀλλήλων καὶ τὸ αἷμα Ἰησοῦ τοῦ υἱοῦ αὐτοῦ καθαρίζει ἡμᾶς ἀπὸ πάσης ἁμαρτίας. 8 Ἐὰν εἴπωμεν ὅτι ἁμαρτίαν οὐκ ἔχομεν, ἑαυτοὺς πλανῶμεν καὶ ἡ ἀλήθεια οὐκ ἔστιν ἐν ἡμῖν. 9 ἐὰν ὁμολογῶμεν τὰς ἁμαρτίας ἡμῶν, πιστός ἐστιν καὶ δίκαιος ἵνα ἀφῇ ἡμῖν τὰς ἁμαρτίας καὶ καθαρίσῃ ἡμᾶς ἀπὸ πάσης ἀδικίας. 10 Ἐὰν εἴπωμεν ὅτι οὐχ ἡμαρτήκαμεν, ψεύστην ποιοῦμεν αὐτὸν καὶ ὁ λόγος αὐτοῦ οὐκ ἔστιν ἐν ἡμῖν.
    V. 2   ἐφανερώθη , ( ephanerōthē ) fue manifestada, del verbo φανερόω, ( phaneroó)  manifestar, revelar, hacer visible.
    V. 3  κοινωνία, ας, ἡ. ( koinónia ) participación, unión , compañerismo, (estar) unidos.
    V. 4  χαρά, ᾶς, ἡ ,  (xhara) felicidad, gozo.
    V. 5  ὁ θεὸς φῶς ἐστὶν καὶ σκοτία οὐκ ἔστιν ἐν αὐτῷ οὐδεμία. Dios es luz y en él no hay oscuridad alguna.     σκοτία, ας, ἡ ( skotía)  obscuridad.   
    οὐδείς, οὐδεμία, οὐδέν ( oudeis , oudemia, ouden) "nadie, nada en absoluto") es una poderosa conjunción negadora. Excluye por definición, es decir, "cierra la puerta" objetivamente y no deja excepciones.
    V.  6    κοινωνίαν ἔχομεν μετ' αὐτοῦ : estar unidos a él, tener compañerismo o participación con él.    
     ἐν τῷ σκότει περιπατῶμεν  : seguimos andando en la oscuridad.  
    Περιπατέω (peripateo)  andar, conducir mi vida, vivir.
    ψευδόμεθα καὶ οὐ ποιοῦμεν τὴν ἀλήθειαν·: estamos mintiendo y no estamos practicando la verdad.  
      Ψεύδομαι ( pseudomai) mentir.  Ποιέω ( poieo) hacer, practicar.
     
    V. 7   ἐν τῷ φωτὶ περιπατῶμεν : andamos en la luz ;  κοινωνίαν ἔχομεν μετ' ἀλλήλων  :estamos unidos entre nosotros ;    τὸ αἷμα Ἰησοῦ τοῦ υἱοῦ αὐτοῦ καθαρίζει ἡμᾶς ἀπὸ πάσης ἁμαρτίας. :  la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado. 
    Καθαρίζω ( katharizó) limpiar.
    V. 8  πλανῶμεν (planomen) de πλανάω (planaó 😞 engañar, desviar, andar errante.
    V. 9 ὁμολογέω  ( homologeó )    (de homoú, "juntos" y légō, "llegar a una conclusión")  expresar la misma conclusión,  estar de acuerdo , confesar,declarar, admitir.
    Ἀφίημι ( aphiémi ). enviar lejos, perdonar.       Καθαρίζω  ( katharizó ) limpiar, hacer puro.
    ---------------
     Para comenzar, Juan habla de una “participación o unión ” gozosa. ( 1 Juan 1:1-4.) Jesús, “la palabra de la vida”, estuvo con Jehová “desde el principio” como la primera creación de Dios, y por medio de él “todas las demás cosas fueron creadas”. (Colosenses 1:15, 16.) Algunos apóstatas del primer siglo alegaban que no tenían pecado y negaban el lugar que con derecho Cristo ocupa en el arreglo divino. Pero los apóstoles de Jesús lo oyeron hablar, lo contemplaron atentamente y lo tocaron. Supieron que el poder de Dios operaba mediante él. Por lo tanto, había el testimonio de testigos oculares de que él era el Hijo de Dios que había vivido, sufrido y muerto como humano. Él es “la palabra de la vida” porque “vida [eterna] fue manifestada” mediante Jesús, por medio de quien Dios ha provisto el rescate. (Romanos 6:23; 2 Timoteo 1:9, 10.)
     Por lo que los apóstoles dijeron y escribieron ‘dieron testimonio’ del humano inmaculado Jesucristo. Juan dio ‘informe’ de esto para que los ungidos tuvieran una “participación”, o asociación, con otros herederos del Reino, con el Padre y con su Hijo. Esta “participación” denota unidad y es causa de gran gozo. (Salmo 133:1-3; Juan 17:20, 21.) Los apóstatas que odian a sus ex compañeros en el servicio de Jehová ya no tienen esa clase de asociación con Dios ni con Cristo.
    A continuación se declara un “mensaje” que los apóstoles recibieron de Jesús. ( 1 Juan 1:5-7.) Es este: “Dios es luz y no hay oscuridad alguna [nada profano, inmoral, falso o inicuo] en unión con él”. Por lo tanto, los testigos de Jehová evitan toda práctica relacionada con la oscuridad. (Job 24:14-16; Juan 3:19-21; Romanos 13:11-14; 2 Corintios 6:14; 1 Tesalonicenses 5:6-9.) Dado que algunos apóstatas no creían que había obras pecaminosas, se encontraban en oscuridad espiritual. Alegaban que tenían un conocimiento secreto, pero Dios es luz y no oscuridad secreta. Él da luz espiritual solamente a sus testigos fieles. (Mateo 5:14-16; 1 Pedro 2:9.)
     Si decimos que tenemos una “unión ” con Dios, pero “seguimos andando en la oscuridad”, llevando una vida pecaminosa, “estamos mintiendo y no estamos practicando la verdad”, o viviendo en armonía con ella. Pero si seguimos un derrotero que armoniza con la verdad, estamos en la luz, tal como lo está Dios. De manera que tenemos una “unión o participación” con los compañeros cristianos, todos los cuales están unidos en doctrina, en el punto de vista espiritual, en la obra de hacer discípulos y en otros aspectos de la adoración pura.
         A diferencia de algunos apóstatas primitivos, los que ‘andamos en la luz’ reconocemos que el pecado es inmundo. La sangre de Jesús “nos limpia de todo pecado” porque no somos pecadores voluntariosos. (Mateo 12:31, 32.) De veras estamos agradecidos de que Dios muestre misericordia aun a los cristianos que yerran y se arrepienten. (Salmo 103:8-14; Miqueas 7:18, 19.)
    En sentido espiritual, la oscuridad tiene que ver con la ignorancia y la desesperanza que hay en el dominio de Satanás... aunque Satanás con frecuencia finge ser un “ángel de luz”. (2 Corintios 4:4; 11:14; Efesios 6:12.) Por otra parte, la luz tiene que ver con el entendimiento y el esclarecimiento que provienen de Jehová Dios. Pablo habló de la luz cuando escribió: “Porque Dios es el que dijo: ‘De la oscuridad resplandezca la luz’, y él ha resplandecido en nuestros corazones para iluminarlos con el glorioso conocimiento de Dios por el rostro de Cristo”. (2 Corintios 4:6.)
    La luz espiritual se identifica tan estrechamente con Jehová Dios que el apóstol Juan escribió: “Dios es luz”. (1 Juan 1:5; Revelación 22:5.)
    Jehová ha puesto la luz a la disposición de todos mediante su palabra, que hoy se consigue libremente en forma escrita en la Santa Biblia. (Salmo 119:105; 2 Pedro 1:19.) Por lo tanto, el salmista en realidad expresaba su amor a la luz cuando escribió: “¡Cómo amo tu ley, sí! Todo el día ella es mi interés intenso. Mi alma ha guardado tus recordatorios, y los amo en sumo grado”. (Salmo 119:97, 167.) ¿Ama usted la luz tanto como obviamente la amaba el salmista? ¿Lee regularmente la Palabra de Dios, medita en ella y se esfuerza con ahínco por aplicar lo que dice? (Salmo 1:1-3.) Si así es, usted está esforzándose por recibir un juicio favorable de Jehová.
     
    Seguidamente Juan hace mención de la base que hay para la limpieza de pecados. ( 1 Juan 1:8–2:2.) Si decimos: “No tenemos pecado”, negamos el hecho de que todos los humanos imperfectos son pecadores y “la verdad no está en nosotros”. (Romanos 5:12.) Pero Dios es “fiel” y nos perdona ‘si le confesamos nuestros pecados’ con la clase de  arrepentimiento que nos mueva a abandonar el mal. (Proverbios 28:13.) Con referencia a los que están en el nuevo pacto, Dios dijo: “No me acordaré más de su pecado”. (Jeremías 31:31-34; Hebreos 8:7-12.) Al perdonarlos, él es fiel a esa promesa.
     Aún más, Dios es “justo” y siempre se apega a sus normas de justicia. Ha cumplido con la justicia por medio del rescate y puede ‘perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda injusticia’ si reconocemos nuestro estado pecaminoso con fe en el sacrificio de Jesús. (Hebreos 9:11-15.) Mediante su muerte el Mesías se llevó el pecado, tal como hacía el macho cabrío que con los pecados sobre sí se enviaba al desierto el Día de Expiación. (Levítico 16:20-22; Isaías 53:5, 8, 11, 12; 1 Pedro 2:24.) Ciertos apóstatas dijeron: “No hemos pecado”, haciendo ‘a Jehová un mentiroso’. Pero, “Dios [...] no puede mentir”, y su Palabra muestra que todos los humanos imperfectos son pecadores. (Tito 1:2; Eclesiastés 7:20; Romanos 3:23.) Pues, decir que “no hemos pecado” significaría que la palabra de Dios no está “en nosotros”, ¡que no la tenemos en el corazón! (Compárese con Hebreos 8:10.)
    Juan escribe “estas cosas” acerca del pecado, el perdón y la limpieza para que no practiquemos el pecado. Sus palabras deberían movernos a luchar tenazmente para no pecar. (1 Corintios 15:34.) Pero si cometemos “un pecado” y nos arrepentimos, tenemos “un ayudante para con el Padre, a Jesucristo, uno que es justo”, quien aboga ante Dios a favor nuestro. (Hebreos 7:26; compárese con Juan 17:9, 15, 20.) Jesús es “un sacrificio propiciatorio”. Su muerte satisfizo la justicia e hizo posible que Dios extendiera misericordia y removiera los cargos del pecado en el caso de los israelitas espirituales y en el de “todo el mundo”, incluso la “gran muchedumbre”. (Romanos 6:23; Gálatas 6:16; Revelación 7:4-14.)  .  Sin embargo, nunca debemos olvidar la advertencia del apóstol Juan: “Dios es luz y no hay oscuridad alguna en unión con él. Si hacemos la declaración: ‘Tenemos unión  o participación con él’, y sin embargo seguimos andando en la oscuridad, estamos mintiendo y no estamos practicando la verdad”. (1 Juan 1:5, 6.)
    Claramente cabe la posibilidad de que algunos cristianos caigan en la misma trampa en que cayeron los judíos y, aunque se les llame testigos de Dios, produzcan obras de la oscuridad.
     De hecho, eso ocurrió en el primer siglo. Leemos de serias divisiones en Corinto. (1 Corintios 1:10-17.) El apóstol Juan tuvo que advertir a los cristianos ungidos que no se odiaran unos a otros, y Santiago tuvo que aconsejar a algunos para que no favorecieran a los ricos por encima de los pobres. (Santiago 2:2-4; 1 Juan 2:9, 10; 3 Juan 11, 12.) Además, cuando Jesús inspeccionó las siete congregaciones de Asia Menor, según se relata en el libro de Revelación, informó sobre la infiltración de obras de la oscuridad, entre ellas la apostasía, la idolatría, la inmoralidad y el materialismo. (Revelación 2:4, 14, 15, 20-23; 3:1, 15-17.) Así que en aquellos primeros días de la congregación cristiana una porción de los cristianos había abandonado la luz: algunos fueron expulsados y otros simplemente se deslizaron hacia “la oscuridad de afuera”. (Mateo 25:30; Filipenses 3:18; Hebreos 2:1; 2 Juan 8-11.)
     Todos esos informes del primer siglo muestran maneras diferentes como la oscuridad del mundo de Satanás puede infiltrarse en el pensar de cristianos como individuos o hasta en congregaciones enteras. Debemos estar alerta para que eso nunca nos ocurra a nosotros. ¿Cómo podemos hacer eso?
     Pablo aconsejó a los efesios que ya no estuvieran ‘mentalmente en oscuridad, y alejados de la vida que pertenece a Dios’. Para no volver a deslizarse a aquella oscuridad, tenían que cultivar actitudes de corazón que pertenecieran a la luz. Pablo dijo: “Ustedes deben desechar la vieja personalidad que se conforma a su manera de proceder anterior y que va corrompiéndose conforme a sus deseos engañosos; pero [...] deben ser hechos nuevos en la fuerza que impulsa su mente, y deben vestirse de la nueva personalidad que fue creada conforme a la voluntad de Dios en verdadera justicia y lealtad”. (Efesios 4:18, 22-24.)
    Por decirlo así, Pablo aconseja ahí cirugía radical... cortar y eliminar lo que antes era parte de nosotros, nuestra vieja personalidad, y permitir el desarrollo de todo un nuevo espíritu que ‘impulse la mente’. Y no hablaba a personas recién interesadas en la verdad, sino a cristianos bautizados. La transformación de nuestra personalidad no termina cuando nos bautizamos. Es un proceso continuo. Si dejamos de cultivar la nueva personalidad, es muy probable que vuelva a surgir la vieja personalidad con su orgullo, arrogancia y egoísmo. (Génesis 8:21; Romanos 7:21-25.) Esto podría llevarnos de nuevo a las obras de la oscuridad.
     Recordemos  que el alcanzar la vida eterna depende de que recibamos de Dios juicio favorable, juicio basado en cuánto amamos la luz. Después de aludir a este hecho, Jesús dijo: “El que practica cosas viles odia la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean censuradas. Pero el que hace lo que es verdad viene a la luz, para que sus obras sean puestas de manifiesto como obradas en armonía con Dios”. (Juan 3:19-21.)
     Pablo apoyó ese pensamiento al escribir a los efesios: “Sigan andando como hijos de la luz, porque el fruto de la luz consiste en toda clase de bondad y justicia y verdad”. (Efesios 5:8, 9.) De modo que nuestras obras muestran si somos hijos de la luz o hijos de la oscuridad. Pero las obras correctas solo pueden brotar de un buen corazón.
    Por eso tenemos que vigilar el corazón, estar al tanto de que tenemos que seguir renovando nuestra personalidad, tener cuidado en cuanto al espíritu que impulsa nuestra mente. (Proverbios 4:23.)
     En algunos casos esto ha sido un desafío especial para los hijos que han nacido de padres que ya eran testigos de Jehová dedicados. ¿Por qué? Pues, por un lado esos hijos disfrutan de una bendición maravillosa. El que alguien conozca la verdad desde su más tierna infancia significa, en efecto, que nunca ha tenido que experimentar directamente el estar en la oscuridad del mundo de Satanás. (2 Timoteo 3:14, 15.) Por otro lado, algunos niños en esa situación dan por sentada la verdad y nunca aprenden a realmente amar la luz. Eso fue lo que sucedió en el caso de la mayoría de los judíos del primer siglo. Se criaron como parte de una nación dedicada a Jehová, y hasta cierto grado tenían conocimiento de la verdad. Pero la verdad no estaba en su corazón. (Mateo 15:8, 9.)
     Los padres cristianos tienen ante Dios la responsabilidad de criar a sus hijos en la luz. (Deuteronomio 6:4-9; Efesios 6:4.) Pero al fin de cuentas el hijo mismo tiene que llegar a amar la luz más que la oscuridad. Tiene que hacer suya la luz de la verdad. A medida que crece, puede que algunas características del mundo de Satanás le parezcan atractivas. Los estilos de vida despreocupados e irresponsables de otros jóvenes quizás le parezcan emocionantes. El escepticismo que se enseña en la sala de clases pudiera ser seductor. Pero nunca debe olvidar que, más allá de la luz, ‘la oscuridad cubre la tierra’. (Isaías 60:2.) A la larga, este mundo oscurecido no tiene nada bueno que ofrecer. (1 Juan 2:15-17.)
     El rey David escribió: “Contigo [Jehová] está la fuente de la vida; por luz de ti podemos ver luz. Continúa tu bondad amorosa a los que te conocen”. (Salmo 36:9, 10.) Los que aman la luz llegan a conocer a Jehová, y esto puede significar vida para ellos. (Juan 17:3.) Por Su bondad amorosa, Jehová los apoya ahora, y cuando la gran tribulación azote, los llevará a través de ella a un nuevo mundo. Eso lo podemos experimentar si evitamos ahora la oscuridad del mundo de Satanás. En el nuevo mundo la humanidad será restaurada a vida perfecta en el Paraíso. (Revelación 21:3-5.) Los que entonces reciban un juicio favorable tendrán la perspectiva de disfrutar de la luz de Jehová para siempre. ¡Qué gloriosa perspectiva! ¡Y qué poderoso incentivo tenemos ahora para ‘quitarnos las obras que pertenecen a la oscuridad y vestirnos las armas de la luz’! (Romanos 13:12.)
     Sabemos que Jehová tiene el derecho de decir qué cosas son pecado. Y nos esforzamos al máximo por evitarlas. Pero, cuando pecamos, se lo confesamos en oración ( 1 Juan 1:9). Y, si se trata de un pecado grave, buscamos la ayuda de los ancianos, pues Jehová los ha nombrado para que nos cuiden (Sant. 5:14-16). Ahora bien, no deberíamos permitir que los sentimientos de culpa por errores pasados nos aplasten. ¿Por qué no? Porque nuestro cariñoso Padre dio el sacrificio de su Hijo para que se nos puedan perdonar los pecados. Cuando Jehová dice que perdonará a los pecadores arrepentidos, cumple su palabra. Así que podemos servirle con la conciencia limpia (1 Juan 2:1, 2, 12; 3:19, 20)

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  4. lista de canciones para discursos publicos Cantemos con Gozo a Jehova

    Hola hermanos les dejo la lista de canciones para los discursos públicos con el nuevo cancionero 
    Cantemos con Gozo a Jehova espero les sea de utilidad

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  5. RECOPILACIÓN ADORACIÓN MATUTINA DE LAS ESCRITURAS GRIEGAS:FECHA 15-07-2023

    Queridos hermanos con este archivo recopilando las Adoraciones Matutina de la Central Mundial. Solo las Escrituras Griegas con fecha: 15-07-2023.
    Ahora si estamos un poco más tranquilos por había moementos que era tan pesado que no se carga facilmente. Así es un placer compartir con ustedes estos archivos hechos con el corazón. Desde Argentina, les envíamos nuestros más sinceros cristianos. 
    Hasta el próximo encuentro.  Desde Argentina, les enviamos con mi esposa Carolina nuestros más cariños sinceros. 

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  6. ACTUALIZACIÓN DE ADORACIONES MATUTINAS ESCRITURAS HEBREAS: FECHA 15-07-2023

    Queridos hermanos, este archivo tiene que ver con la compilación de las adoraciones matutinas que se han subido al sitio en español, serán unas 75 de las mismas. 
    Recuerden que hasta hace poco estabamos todas juntas, pero el problema ha sido el peso de esa parte con todo, por esa razón tomé la decisión de subir por Escrituras, acá van las Hebreas, en un momento subiré las Escrituras Griegas. 
    Un abrazo para todos, y desde Argentina, les saludos con mi esposa Carolina. 

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  7. LISTA ACTUALIZADA DE ADORACIONES MATUTINAS DE LA CENTRAL MUNDIAL: FECHA 15-07-2023

    Queridos hermanos acá tienen la lista actualizada de todas las adoraciones matutinas subidas al sitio. 
    Es un placer ir completando estos archivos que nos ayuda a saber que textos bíblicos son la base de ese discurso y podemos repasarlo cuando queramos. 
    Desde Argerntina, les enviamos nuestros cariños a todos ustedes y sus familias. 

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  8. actividades 2023-07-17

    Comparto con vosotros la hoja de actividades para la reunión VMC de esta semana. Son una iniciativa personal, sin ninguna vinculación a la página oficial de los Testigos Cristianos de Jehová (jw.org) con el único propósito de ayudar a los más pequeños a  seguir con atención las reuniones de entre semana.
    Muchas gracias a todos vosotros y espero que todo siga siendo para la honra de Jehová (Salmo 145:2)
       

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  9. ADORACIÓN MATUTINA DE LA CENTRAL MUNDIAL: Robert Ciranko - Jehová es quien nos disciplina (1 Cor. 5:11)

    Querridos hermanos con esta adoración completo las dos que ayer se han subido, y que hermoso tema en forma de discurso ha dado nuestro Roberto Ciranko. Justamente hablo de la expulsión que se llevan a cabo cuando un hermano cometio por lo menos dos cosas graves, 1) su pecado fue craso o grave y 2) no se arrepindió de lo que había hecho, pecar contra Jehová.
    Pero como se publicó en una Atalaya, allí dice: "que la expulsión es una muestra de amor de parte de Jehová para que se cuenta que se equivocó y tiiene que volver a Jehová y mantener una buen relación con él. Todos aprendemos y si de veras queremos las normas de Jehová y al expulsado que hasta fue nuestro amigo en la verdad, él implicado se dará cuenta que su acción le hizo perder las buenas amistades, y claro la más importante es la de Jehová, y tal vez esto lo ayude a volver a Jehová lo más  pronto posible. 
    Es un estimulo para los que tienen parientes expulsados y cortamos toda relación que se de cuenta todo lo que ha perdiso, pero puede volver a tenerlo.
    Excelente discurso se presentó en esta adoración matutina. 
    Vuelvo a saludarlos desde Argentina deseando que Jehová nos siga cuidando y apliquemos todos los consejos que recibimos de nuestra Organización. 

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  10. ADORACIÓN MATUTINA DE LA CENTRAL MUNDIAL: Gary Breaux Preparemos nuestro corazón para orar (Esd. 7:10)

    Vuelvo a escribirles queridos hermanos, ahora porque ayer se han subido dos nuevas adoraciones matutinas, así que les comparto esta que presentó el hermano: Gary Breaux Preparemos nuestro corazón para orar (Esd. 7:10) 
    Es muy apropiado el material y muy útil, y han una linda advertencia para los que acompañalos a conducir cursos de la Biblia, si se nos asigna la oración, nos debemos ser tan específicos porque no somos los maestros sino que otro lo es, y entre el maestro y el estudiante hay una relación estrecha, y él debe oración espécificamente tal vez al terminar, nosotros acompañamos. 
    Es un placer, solo esperoa que la transcripción sea buena para aplicar, como dice Esdras 7:10, nuestro corazón cuando oramos. }
    Desde Argentina, les saludamos con mi esposa Carolina. Hasta pronto. 
     

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  11. INFORME 05 2023 DEL CUERPO GOBERNANTE.

    Queridos hermanos, es un placer estar comunicados con ustedes y poder compartir la transcripción del informe 05 2023 del Cuerpo Gobernante.
    Como siempre, las experiencias que se cuentan y como actuaron los hermanos bajo esas circunstancias noa anima a ser pacientes y seguir adelante. Desde Argentina, y con mi esposa Carolina mejorando de su caida y dolor de rodilla, les enviamos nuestros más sinceros cariñosos y abrazos a todos ustedes, 

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  12. Gary Breaux: Preparemos nuestro corazón para orar (Esd. 7:10)

    Transcripción Gary Breaux: Preparemos nuestro corazón para orar (Esd. 7:10)
    Subido el 14 de julio a las 13:54 hrs. Formatos EPUB y PDF.

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  13. Robert Ciranko: Jehová es quien nos disciplina (1 Cor. 5:11)

    Transcripción Robert Ciranko: Jehová es quien nos disciplina (1 Cor. 5:11)
    Subido el 14 de julio a las 13:22 hrs. Formatos EPUB y PDF.

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  14. Reunión entre semana 10 al 16 julio 2023

    Archivo en pdf de todo el desarrollo para la reunión: cánticos, textos bíblicos, transcripción de videos, perlas escondidas y artículos de publicaciones de La Atalaya y Despertad , Guía de Estudio para T.J y otras publicaciones

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  15. ARCHIVOS PARA LA REUNIÓN DE ENTRE SEMANA EL 17 AL 23 DE JULIO 2023

    Queridos hermanos, les estoy compartiendo el material de archivos para la reunión de entre semana del 17 AL 23 DE JULIO 2023. Siempre espero que sea útil para ustedes y lo puedan compartir con aquellos hermanos mayores que tienen alguna dificultad con la tecnología. Todo lo que preparamos desde nuestro es hogar lo hacemos con mi esposa de todo corazón y amor sincero. 
    Desde Argentina, les enviamos nuestros cariños a toda la hermandan mundial y que Jehová siga protegiendo a su pueblo a travez de toda la tierra, en especial donde hay desastres, hoy apareció en el sitio de las inundaciones en Chile, Latinoamérica. Confiamos en nuestro Padre y en los hermanos que se forman en Comités de Socorro que la ayuda viene rápidamente. Muchas bendiciones para todos ustedes y un gran abrazo fraternal. 
     

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  16. Transcripción vídeo, Jóvenes que han aprendido a amar la Palabra de Dios.

    Transcripción vídeo, Jóvenes que han aprendido a amar la Palabra de Dios.

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  17. ACTUALIZACIÓN DE TEXTOS EXPLICADOS DE LA BIBLIA: FECHA 10-07-2023

    Queridos hermanos y amigos, hoy se subió otro texto explicado en el sitio, y como siempre estoy haciendo la recopilación de los mismos, es que les envío este archivo con fecha 10-07-2023. Verán a además de tener la explicación de todos los textos explicados hasta, también he agregado, la frase que aparece en la lista de Textos explicados y tenemos un buen anticipo de lo que se analiza. 
    Los saludos con todo mi corazón, a pesar que este me funciona menos de la mitad, igual así limitado los quiero mucho. 
    ¿Cómo ayudó a Pablo la bondad inmerecida de Dios? ¿Cómo nos ayuda a nosotros?

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  18. actividades 2023-07-10

    Comparto con vosotros la hoja de actividades para la reunión VMC de esta semana. Son una iniciativa personal, sin ninguna vinculación a la página oficial de los Testigos Cristianos de Jehová (jw.org) con el único propósito de ayudar a los más pequeños a  seguir con atención las reuniones de entre semana.
    Muchas gracias a todos vosotros y espero que todo siga siendo para la honra de Jehová (Salmo 145:2)
       

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  19. ARCHIVOS PARA LA REUNIÓN DE ENTRE SEMANA DEL 10 AL 16 DE JULIO 2023

    Queridos hermanos acá les comparto los archivos para la semana que comienza este lunes 10 al 16 de julio 2023.
    Verán algunos archivos, con y siin imágenes, como transcripciones. Confío en Jehová que la información sea útil para ustedes y sus familias. Sepan que los apreciamos con todo el corazón. Hasta el próximo encuentro. 

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  20. ACTUALIZACIÓN DE LAS ADORACIONES MANTUTINAS DE LA CENTRAL MUNDIAL SOLO DE LAS ESCRITURAS HEBREAS: FECHA 05.07.2023

    Queridos hermanos como dividí todos los 66 libros de las Escritutas, he tenido que dividir porque se hacía muy pesado. Así que va la actualización con este discurso de Proverbios 12:18, y el discursante es Robert Luccioni y habla de: Desarrollemos la lengua de los sabios.
    Como siempre espero que el material sea útil para todos, desde Argentina, los saludamos con mi esposa Carolina. 

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  21. ADORACIÓN MATUTINA DE LA CENTRAL MUNDIAL: FECHA 05-07-2023

    Esta es una adoración matutina de las primeras subidas al sitio, y apareció en las reuniones de entresemana, en especial en el Estudio Bíblico de Conregación. 
    Como siempre estoy buscando como encontrar material de las adoraciones matutinas, encontré esta, y uno de los hermanos  mando el texto de una manera muy linda, y resaltando puntos como me gusta a mi también.
    Espero que les sea de utilidad. 
     

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  22. RECOPILACION DE LA SERIE: HIERRO CON HIERRO SE AFILA: FECHA 05-07-2023

    Queridos hermanos mientras preparaba el Broadcasting de Julio 2023, enconte otra serie, que tenía tres partes y ahora son cuatro. 
    La serie es Hierro con Hierro se afila: fecha 05.-07-2023.
    Que sea útil para ustedes y seguimos conctactándonos con los todos los colaboradores.  Desde Argentina y con mucho amor les deseamos muchas bendiciones. 

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  23. ARCHIVO DE LA ADORACIÓN MATUTINA DE LA CENTRAL MUNDIAL: FECHA 04-07-2023

    Mientras preparaba el Broadcasting de Julio 2023, note que agregaron una adoración matutina que no han subido al sitio, así que copié la misma y la agregué en la lista de adoración matutinas con fecha 04-07-2023, como no tenía el titulo de la misma, observé que tiene que ver con los consejos, ya que se explica Gálatas 6:1.
    Espero que sea útil, y lo aprovechen y puedan compartir con otros. Los saludo con amor cristiano. 
     

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  24. ARCHIVO DE LA ADORACIÓN MATUTINA CON FECHA: 04-07-2023

    Mientras preparaba el Broadcasting de Julio 2023, note que agregaron una adoración matutina que no han subido al sitio, así que copié la misma y la agregué en la lista de adoración matutinas con fecha 04-07-2023, como no tenía el titulo de la misma, observé que tiene que ver con los consejos, ya que se explica Gálatas 6:1.
    Espero que sea útil, y lo aprovechen 
     

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  25. TRANSCRIPCIÓN DEL BROADCASTING JULIO 2023

    Queridos hermanos, acá les comparto el Broadcasting de Julio 2023. Hay otras versiones o por lo menos una que subió un hermano, y es bueno, tienen para elegir. 
    En mi caso personal, no tengo el programa para hacer la transcripción, y a veces he estado haciendo un trabajo artesanal, pero un hermano amigo me ayudó y teniendo el texto pude dedicar tiempo a darle forma para que lo entiendan y disfruten todos los que lo bajen. Espero siempre en Jehová de que sea útil. 
    Verán que ambos formatos son iguales, solo que en word pesa mucho más. Tienen párrafos, negritas, cursivas, muchas pero muchas imágenes y éstas están recuadradas, ha sido un placer hacer ester trabajo de darle forma, porque para mi es tiempo dedicado al estudio personal. 
    Por favor si les parece bien  pueden compartir el material con hermanos que no tienen manera de buscar, y están algo lejos de la tecnología. 
    Deseo compatir con ustedes una hermanosa experiencia. Tiene que ver con mi esposa. Hace años ella formó un grupo y una de las hermanas del ese grupo que hizo Carolina, vivía en Cuba, uso el verbo en pasado porque falleció hace un par de años, y el celular les quedó a sus hijas. Así que la comunicación siguio con el ella y su hermana carnal, viven en interior de Cuba. Al no saber sus nombres, le pusoi a una Katy Cuba, y a la otra no recuerdo ahora, pero Caty es la que más se comunica con mi esposa. Ella la llama, mi taty, o mi abuela. En verdad no tuvimos hjijos, y menos nietos, pero para este caso lo acepta bien. 
    Katy nos contó que solo tienen 4 horas de luz, porque no hay mantenimiento de las redes electrícas, y por ende solo otras cuatro horas de Internet. Así que Carolina les envía, videos del sitio, tienen tanto control en el país que no pueden recibir archivos en word o pdf, tampoco pueden recibir links, así que razonamos que este es un caso especial y todos los días al terminar el día le escribe y ellas reciben, yo estoy colaborando con algunos videos. 
    ¿Que hacen ellas? Comparten todo con sus familiares, perdieron a varios por la pandemia del Covid, y están rodeados de árboles, crian gallinas, y ahora han hablado a otros vecinos para visitar a sus hijos y compartir con ellos material de Sofía y Caleb. Es admirable lo que hacen, recibieron una invitación de un tío para partir a los EE. UU, y no se quieren ir, porque se han criado en el campo y no se sentirían bien en una ciudad. 
    Nosotros las amamos y no podemos dejar de estas comunicados todos los días, y nos llamana abuelos, que no somos, a pesar que este mes de agosto el día 3 cumplimos 50 años de casados. Estamos muy felices por colaborar, eso es lo que me gustaría de todos los colaboradores que suben archivos, algunos privan a otros porque no se puede copiar el texto de una transcripción, se esfuerzan por quitar la oportunidad de aprovecharnos de ese trabajo, si lo hacen con los archivos que utilizo sería muy feliz porque puedo ayudar al que lo necesite. Así que cuenten con nosotros si necesitan algo que podemos hacer. Solo para que lo sepan, entrer mi esposa y yo llevamos 108 años en la verdad sumando los 56 años de ella y los 52 años míos.
    Los queremos muchísimos, pueden esciribirnios y si podemos darles una mano estamos dispuestos a ayudar. Algunos saben que yo soy discapacitado, me sometí a una cirugía a corazón abierto hace 20 años, y tengo 5 tíos más llamados Maccarrone operados, y de mamá heredé la diabetes, pero si pienso en los problemas de mala salud no podría ayudar a nadie, así que sepan disculparnos, es que quería que sepan como a pesar de los problemas de salud, seguismos adelante con la ayuda de Jehová. Hasta peronto y desde Argentina, un abrazo sincero y muestras de amor verdadero. 
     

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